En un importante avance hacia la restitución del patrimonio cultural, el Museo Rietberg de Suiza ha transferido la propiedad de 11 artefactos robados a Nigeria. Este gesto se enmarca en un esfuerzo más amplio y prolongado del gobierno nigeriano por recuperar obras de arte saqueadas durante la incursión británica en 1897, cuando Edo, la capital del antiguo Reino de Benín, fue asaltada, resultando en la dispersión de miles de piezas de valor incalculable en colecciones occidentales.
Conocidos colectivamente como los Benin Bronzes, estos objetos son testimonios de una rica herencia cultural, datando de entre el siglo XVI y XIX, y creados con diversos materiales como madera, marfil, bronce y latón. Su origen se sitúa en el palacio real de Edo, donde estos artefactos fueron aniquilados y despojados de su contexto sagrado. Las obras devueltas incluyen una cabeza conmemorativa de bronce de alrededor de 1850, que representa a un ancestro de un jefe, y un colmillo de marfil que narra la historia de un oba, o rey, del siglo XVII o XVIII. Estos objetos eran esenciales como piezas rituales en los santuarios ancestrales del palacio real.
La entrega de estos artefactos se produce tras una solicitud formulada hace dos años por la Comisión Nacional de Museos y Monumentos de Nigeria, a la cual se le suman esfuerzos recientes de instituciones como el Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Cambridge, que ha retornado 116 Benin Bronzes a Nigeria.
Corine Mauch, alcaldesa del consejo de la ciudad de Zurich, enfatizó la importancia del reconocimiento y la rectificación de injusticias históricas relacionadas con el patrimonio cultural. A lo largo de los últimos cinco años, cerca de 150 obras artísticas han sido devueltas a Nigeria, aunque actualmente no hay ninguna en exhibición.
Un nuevo Museo de Arte de África Occidental (MOWAA) en Benin City había sido concebido como el hogar ideal para los Benin Bronzes, pero este plan fue desechado en 2023, cuando el gobierno federal nigeriano transferió la propiedad de los bronzes al actual Oba ceremonial de Benín, Ewuare II, descendiente directo de la familia real. Este último ha manifestado su intención de construir un museo real donde se exhiban estas obras de arte.
Con la devolución de los bienes culturales a Nigeria, se da un paso significativo para sanar las heridas del pasado y reintegrar piezas vitales de la identidad del Reino de Benín en su contexto original.
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