Tracy Kidder, un destacado autor de no ficción narrativa y ganador de múltiples premios, falleció a la edad de 80 años. Su hijo, Nat Kidder, confirmó que su padre murió el martes debido a complicaciones causadas por el cáncer de pulmón, en la casa de su hija en Boston.
Kidder es conocido por su capacidad para transformar temas complejos y a menudo poco convencionales en obras aclamadas. Su obra más reconocida, “The Soul of a New Machine”, publicada en 1981, le valió el Premio Pulitzer y el National Book Award. Este libro profundiza en la vida dentro de una empresa emergente de tecnología, cuando pocos prestaban atención a lo que sucedía detrás de las puertas de Silicon Valley. Kidder reflexionó sobre su experiencia al investigar el libro, describiéndola como un verdadero viaje a un país desconocido.
A lo largo de su carrera literaria, Kidder se adentró en temas variados que requieren una investigación exhaustiva y un enfoque empático. En “Among Schoolchildren”, publicado en 1989, pasó un año en un aula de quinto grado, retratando la dedicación de un maestro en Holyoke, Massachusetts. En 1993, su obra “Old Friends” exploró las dificultades de la vejez a través de la vida de dos amigos en un hogar de ancianos, un proceso que Kidder consideró un gran desafío, pero también un testimonio de la dignidad humana.
Uno de sus trabajos más influyentes, “Mountains Beyond Mountains”, lanzado en 2003, sigue las esfuerzos de un médico por proporcionar atención médica en Haití. Este libro resonó entre las nuevas generaciones y fue incorporado a muchas listas de lectura universitaria. La obra no solo impactó a los lectores, sino que también inspiró a la banda de indie rock Arcade Fire, que presentó su esencia en la canción “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”.
A lo largo de su vida, Kidder mantuvo un enfoque meticuloso y curioso hacia la narrativa, evitando las distracciones que conllevaban sus pasiones personales, como la pesca o el béisbol, temiendo que se convirtieran en una rutina agotadora. Nacido en Nueva York en 1945 y graduado de Harvard, Kidder inicialmente se inscribió en el programa ROTC para evitar el reclutamiento por la Guerra de Vietnam. Sin embargo, su destino lo llevó a servir en el conflicto, donde, como joven de 22 años, se encargó de una unidad de investigación de radio que monitoreaba las comunicaciones del enemigo.
Kidder plasmó esta experiencia en “My Detachment”, un relato lleno de humor sobre su tiempo en el soporte detrás de las líneas enemigas. La guerra resultó ser para él una abstracción, ya que nunca llegó a involucrarse en combates directos.
Después de su regreso, Kidder se trasladó al Medio Oeste para asistir al prestigioso programa de escritura creativa de la Universidad de Iowa, donde abrazó las innovaciones del Nuevo Periodismo, influenciado por escritores como Tom Wolfe y Truman Capote. Aunque a menudo se le daba el título de “periodista literario”, este no resonaba para él; prefería considerarse un narrador. Kidder creía firmemente que la no ficción no debería estar alejada de las técnicas narrativas que enriquecen el relato.
En su legado, Kidder deja a su esposa, Fran, sus dos hijos, Nat Kidder y Alice Kidder Bukhman, y cuatro nietos, dejando un profundo impacto en el mundo de las letras y en la vida de aquellos a quienes sus historias tocaron.
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