Wall Street cerró el primer trimestre de 2026 con un notable respiro el pasado martes, impulsado por las esperanzas de una posible desescalada en el conflicto del Medio Oriente. Este optimismo llevó a las acciones a registrar su mejor día en casi un año. Sin embargo, tras un vistazo más profundo, se revelan los estragos que el conflicto ha causado: las caídas trimestrales del S&P 500 y del Dow Jones han sido las más pronunciadas desde 2022.
En cifras concretas, el Promedio Industrial Dow Jones cayó un 3.58% desde su cierre del 31 de diciembre de 2025, finalizando en 46,341.51 puntos. El S&P 500, por su parte, retrocedió un 4.63% hasta alcanzar las 6,528.44 unidades, mientras que el Nasdaq Composite sufrió un descenso del 7.11%, cerrando en 21,590.63 puntos.
La reciente escalada del conflicto se produjo poco más de un mes después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques militares conjuntos contra Irán, una acción que desencadenó un conflicto en todo Medio Oriente y cuyas repercusiones se sintieron en los mercados financieros a nivel mundial. Este choque ha propiciado un aumento significativo en los precios del petróleo: el Brent se encareció un 63% y el West Texas Intermediate (WTI) un 51%, en comparación con los precios del 27 de febrero, justo antes de que comenzara la crisis. En paralelo, el precio del oro cayó más de un 11.5%.
El impacto del conflicto se extendió al índice de capitalización bursátil global de Bloomberg, que descendió de 157.5 billones de dólares a 145.65 billones de dólares entre el 27 de febrero y el 31 de marzo, un notable descenso de 11.85 billones en la quinta semana de conflicto.
Marchó fue un mes complicado para los índices bursátiles. El Dow Jones perdió un 5.38% en este mes, mientras que el S&P 500 cayó un 5.09%. En México, el S&P/BMV IPC y el FTSE BIVA también reportaron caídas del 3.91% y 3.25% respectivamente, alineándose con la tendencia negativa que se vive a nivel internacional.
La situación en Europa fue igualmente sombría. El DAX alemán lideró las pérdidas con un descenso del 10.49%, seguido por el CAC 40 francés con un 8.9% y el IBEX 35 español, que retrocedió un 7.14%. En el contexto de Asia, el índice Kospi de Corea del Sur sufrió una caída del 19.08%, la mayor desde 2008, mientras que el Nikkei 225 de Japón cayó un 13.23%.
A pesar del ambiente adverso, el Kospi, que incluye 200 de las principales empresas cotizantes en Corea, presenta una paradoja: aunque ha perdido un 19% en marzo, se mantiene con un aumento cercano al 20% en lo que va del año. Este índice alcanzó su máximo histórico de 6,307.27 puntos el 26 de febrero, solo dos días antes del inicio del conflicto.
La volatilidad que hemos presenciado ha sido extraordinaria. El Kospi experimentó una caída drástica del 12% el 4 de marzo, marcando la mayor pérdida diaria jamás registrada. Los analistas coinciden en que esta caída se debe no solo al conflicto en Medio Oriente, sino también a la preocupación por la sobrevaloración de las acciones en sectores de inteligencia artificial y semiconductores, así como a la toma de beneficios tras un repunte significativo a principios de año en empresas líderes como Samsung Electronics y Hyundai Motors.
A medida que el conflicto avanza, los mercados globales continúan enfrentando desafíos significativos. Las interconexiones entre eventos geopolíticos y económicos se han vuelto más evidentes, y el futuro a corto plazo todavía es incierto. Las decisiones que se tomen en los próximos días y semanas serán cruciales para determinar el rumbo de los mercados.
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