La revolución tecnológica en el mundo del deporte se ha intensificado con la llegada de la Inteligencia Artificial (IA) y el análisis de datos. Este cambio es palpablemente evidente en el ámbito de la vela, donde herramientas innovadoras están marcando la diferencia en el rendimiento de regatistas de élite. Así lo destaca Bernat Cortés, analista de datos del equipo olímpico de la Real Federación Española de Vela (RFEV), quien señala que ese pequeño porcentaje, un 0,01, puede ser decisivo para alcanzar una medalla.
Todo comenzó tras los Juegos Olímpicos de Tokio en 2021. La necesidad de transformar la información estática de informes escritos llevó a Xisco Gil, director de Preparación Olímpica de la RFEV, a apostar por una plataforma que centralizara y analizara datos. “Fue ‘Berni’ el que sugirió integrar la Inteligencia Artificial,” recuerda Gil. Ahora, incluso es posible transmitir un entrenamiento en tiempo real, lo que representa un avance significativo en la formación de los regatistas.
El año 2022 fue un punto de inflexión, con la creación de la plataforma SailData, la cual centraliza y examina datos técnicos, tácticos y físicos de los deportistas y sus embarcaciones. Gracias a un financiamiento europeo recibido en 2023, la RFEV ha logrado estar a la vanguardia en la vela olímpica. Gil enfatiza que en el ámbito de la vela ligera, no existe otro programa a nivel mundial que ofrezca las capacidades que tiene SailData.
Cada embarcación está equipada con tecnología avanzada que incluye sistemas GPS, sensores de velocidad, gyroscopios para medir la inclinación y dispositivos que capturan la fuerza ejercida por los regatistas. Además, las lanchas de los entrenadores cuentan con herramientas que registran métricas del viento. Esta tecnología ha permitido que la información, que antes se analizaba de forma aislada por cada entrenador, ahora esté integrada en un sistema personalizado para cada clase de embarcación, optimizando así los entrenamientos.
La cantidad de datos manejados por el equipo de la RFEV es abrumadora. Cortés menciona que equivalen a 90,000 libros, reflejando la magnitud del esfuerzo realizado para recopilar y procesar información. Este sistema examina desde la técnica de los regatistas hasta sus condiciones de salud, como el sueño y la fatiga, con el objetivo de ajustar los entrenamientos y evitar lesiones.
Esta recopilación de datos se traduce en un ‘entrenador invisible’ que acelera el proceso de mejora. Cortés explica que ahora se pueden realizar ajustes en los entrenamientos de manera más eficiente que antes, lo que permite que la práctica se realice incluso fuera de los entrenamientos grupales. Esto tiene un impacto directo en la capacidad de los regatistas para adaptarse a cambios en las condiciones de la competición.
No solo los atletas de élite se benefician de esta tecnología. Gil señala que los regatistas en formación también están experimentando una aceleración en su proceso de aprendizaje. Sin embargo, enfatiza que los datos no deben sustituir la intuición y el sentimiento del regatista, sino que deben utilizarse como herramientas para mejorar su desempeño.
Con esta integración de tecnología y deporte, la Real Federación Española de Vela se coloca en una posición privilegiada frente a sus competidores. En un mundo donde la diferencia entre la victoria y la derrota puede ser mínima, la combinación de la IA y el análisis de datos está llevando al deporte hacia nuevos horizontes.
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