El Museo Metropolitano de Arte ha lanzado un innovador programa denominado “Smellowship”, que permite a los visitantes convertirse en patrocinadores de rinoplastias para esculturas de mármol, cuyas características faciales han sufrido el paso del tiempo. Este proyecto no solo ofrece una experiencia interactiva a los mecenas, sino que también plantea preguntas sobre la percepción del arte y los estándares de belleza.
La propuesta es simple, pero intrigante: por un mínimo de $800, los donantes podrán ver representadas sus propias narices en las estatuas de la colección griega y romana del museo, emblemáticas por su falta de rasgos faciales completos. Este esfuerzo busca atender la cuestión de muchas esculturas clásicas que, a lo largo de los siglos, han perdido partes significativas, en muchos casos sus narices. El museo ha recibido interés por esculturas icónicas como las de Aphrodite, Dionysus y Athena.
En colaboración con Nasonex Studios, una clínica conocida por sus procedimientos estéticos inspirados en tendencias modernas de belleza, el museo espera rendir homenaje a las obras antiguas mientras explora el concepto de “looksmaxxing”, una tendencia contemporánea que aboga por la mejora de la apariencia física. Sin embargo, la propuesta no ha estado exenta de controversias. El fundador y cirujano principal de Nasonex Studios, Brad Smellini, ha desatado un torrente de críticas y comentarios en redes sociales, donde sus afirmaciones sobre transformar a las esculturas con “narices de pista de conejos” y “rasgos esculpidos de Chad” han despertado el interés y el escepticismo de muchos.
Los aficionados al arte han señalado que, si bien la intención es revisitar la estética de estas esculturas, muchas de ellas probablemente tenían rasgos faciales más alineados con los estándares de belleza de su época, que difieren notablemente de las tendencias contemporáneas. En un debate estimulante, algunos defensores de esta iniciativa argumentan que las esculturas, al igual que las personas, merecen la oportunidad de “verse y sentirse bien”, incluso si eso implica adaptarse a estándares de belleza modernos.
Una portavoz del museo ha declarado que el objetivo del proyecto es “desmantelar” el ideal de la apariencia perfecta a través de la historia del arte, subrayando las tradiciones de los escultores griegos y romanos. Una de las esculturas, que prefirió permanecer en el anonimato, expresó su preocupación por el impacto que este programa puede tener en otras obras a lo largo del museo: “No es la primera vez que alguno de nosotros recibe una intervención, ¡pero es la primera vez que el público se entera!”.
Hasta el momento, el “Smellowship” ha capturado la atención de muchos. Se espera que el programa continúe generando interés y conversaciones en torno no solo a la escultura, sino también al arte de los procedimientos estéticos en el futuro. De acuerdo con los datos disponibles, esta información es actual hasta el 31 de marzo de 2026.
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