Es Devlin, conocida por su arte colaborativo y centrado en la experiencia, ha llevado a cabo un singular evento en una antigua alfarería en Oxford. En el marco de la conferencia AI and Earth, Devlin reunió a una ecléctica mezcla de artistas, investigadores en inteligencia artificial, académicos y líderes espirituales, todos con un objetivo común: explorar el impacto de la inteligencia artificial en nuestro mundo.
La conferencia, que se celebró en el taller de alfarería de Oxford Kilns, se benefició de la atmósfera tranquila propiciada por el sonido de una de las famosas campanas cantantes de Devlin, resonando con una frecuencia que rápidamente capturó la atención de los asistentes. El ambiente relajado y el contacto con la tierra primordial, representado en el uso de arcilla jurásica de 160 millones de años, dieron lugar a un espacio donde las interacciones podían germinar. Devlin comentó con satisfacción que había elegido este lugar para fomentar un diálogo más auténtico, lejos de las pantallas y las teclas.
La conferencia no solo sirvió como preámbulo para la inauguración del nuevo Schwarzman Centre for the Humanities en la Universidad de Oxford, el mayor proyecto de construcción de la universidad, sino que también se destacó por su enfoque novedoso: los participantes, en lugar de presentarse formalmente, compartían únicamente sus nombres de pila, un ejercicio inspirado por un retiro artístico en un monasterio. Este método, utilizado en un encuentro entre activistas climáticos y ejecutivos de la industria petrolera, propició un terreno fértil para explorar perspectivas divergentes.
Uno de los momentos más resonantes fue la creación colectiva de 360 “vessels” o recipientes, que simbolizan diferentes puntos de vista. Estas piezas de cerámica serán parte de una instalación artística en el centro, acompañadas por una obra coral del compositor estadounidense Nico Muhly, que dialoga con la poesía del teólogo del siglo XVII Thomas Traherne. La sinergia entre arte, música y conversación sobre la inteligencia artificial resultó en un enfoque muy holístico.
Durante las discusiones, emergieron cuestiones centrales sobre la naturaleza y la ética de la inteligencia artificial. Se debatieron conceptos como el test de Turing, planteando la necesidad de incorporar no solo la lógica, sino también la compasión en las evaluaciones de la inteligencia de las máquinas. La conversación se extendió a los trabajos de Isaac Asimov y su famoso marco de leyes robóticas, además de otros conceptos contemporáneos que sugieren un uso colaborativo de la inteligencia artificial.
Una observación particularmente pertinente fue de una de las alfareras que lideraba el taller, quien recordó que para muchos en el mundo, la conversación sobre inteligencia artificial no es un lujo sino una realidad ya impuesta. Este comentario invita a una reflexión más amplia acerca de las disparidades en la discusión y el desarrollo tecnológico a escala global.
Devlin, que ha estado explorando el lenguaje de la inteligencia artificial durante una década, concluyó la jornada reflexionando sobre su propia “sombra digital” y la necesidad de integrarla en un diálogo significativo. En sus palabras, busca “coser de nuevo su sombra digital a sus pies y danzar con ella”, un deseo de que otros se unan a esta danza de co-creación.
En un mundo donde las tecnologías emergentes y la humanidad a menudo parecen estar en conflicto, este evento en Oxford ofrece un claro ejemplo de cómo el arte y la colaboración pueden servir como un puente para conectar ideas, culturas y generaciones. La instalación de Devlin y Muhly, que se presentará el 25 de abril en el festival Open House del Schwarzman Centre, promete ser una celebración del intercambio humano en una era dominada por pantallas y algoritmos.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


