Los rendimientos de los bonos gubernamentales en México han mostrado un comportamiento notable en la subasta semanal del Banco de México, celebrada el 7 de abril de 2026. Un contexto de incertidumbre, marcado por la evolución del conflicto en Oriente Medio, ha llevado a los inversionistas a reevaluar sus estrategias de inversión, generando movimientos significativos en el mercado.
El MBono a 20 años, cuyo vencimiento se prevé para noviembre de 2042, experimentó un aumento de 63 puntos base, alcanzando una tasa del 9.82%. Este nivel es el más alto desde junio de 2025, cuando se registró un 9.95%. En esta subasta, se colocaron 8,000 millones de pesos, con una fuerte demanda que llegó a ser 2.28 veces el monto ofertado.
Por otro lado, los Udibonos a 10 años, con vencimiento en agosto de 2034, también mostraron un incremento, alcanzando el 4.90%, lo que representó un aumento de 49 puntos base respecto a la última subasta. Este rendimiento es el más elevado desde la primera subasta de agosto de 2025, donde se situó en un 4.94%. En este caso, el monto colocado fue de 8,809.07 millones de pesos con una demanda que alcanzó 1.97 veces el monto ofrecido.
El cambio en las expectativas de inflación en México ha sido crucial en este panorama. Los analistas encuestados por Banco de México elevaron su proyección de inflación para el año a un 4.21%, superando el rango superior de la política monetaria del banco central. También se revisaron al alza las expectativas para 2027, pasando del 3.75% al 3.80%.
El conflicto armado en Oriente Medio y su impacto en los precios de los energéticos han llevado a los expertos a prever un posible aumento en la inflación en los próximos meses, lo que obligaría a los bancos centrales a adoptar posturas más cautelosas respecto a las tasas de interés.
A pesar de esta situación, la Junta de Gobierno del Banco de México ha indicado la posibilidad de reducir la tasa de referencia nacional en el futuro, cuando las condiciones lo permitan. Este enfoque apunta a enfrentar los retos derivados de las recientes tensiones globales.
En el ámbito de los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cete), se registraron movimientos en varias categorías. El Cete a 28 días disminuyó por segunda semana consecutiva, ubicándose en un 6.60%, su nivel más bajo desde abril de 2022. Se colocaron 5,000 millones de pesos con una fuerte demanda de 2.91 veces el monto ofertado.
Mientras, el Cete a 91 días registró un leve aumento de 8 puntos base, alcanzando el 6.90%, con una colocación también de 5,000 millones de pesos y una demanda que fue 2.83 veces el monto ofrecido.
En el caso del Cete a 175 días, la tasa se situó en 7.03%, lo que representa una disminución de 12 puntos base respecto a la emisión anterior, aunque a la par, se registró una demanda que fue 4.65 veces el monto ofertado.
Por último, el Cete de mayor plazo, a 679 días, también experimentó un retroceso, cayendo 20 puntos base para alcanzar el 8.37%. Se subastaron 16,500 millones de pesos, con una demanda que fue 2.54 veces el monto ofrecido.
En resumen, el crecimiento de las tasas de los bonos de largo plazo y el comportamiento de los Cetes reflejan un panorama complejo en el que los inversionistas continúan ajustando sus expectativas frente a un entorno inflacionario desafiador y conflictos geopolíticos. La atención se centrará en cómo estos factores influirán en las decisiones de política monetaria del Banco de México en el futuro cercano.
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