En 1996, Chopard presentó un logro significativo en la relojería: el calibre 1.96. Este movimiento se ha convertido en un referente entre los entusiastas, destacándose por su precisión, con certificación COSC y el prestigioso Sello de Ginebra, que valida tanto su origen como su proceso de fabricación. El calibre 1.96 es un movimiento microrrotor delgado y elegantemente diseñado, que se incorporó al L.U.C 1860, inaugurando una nueva gama de relojes impulsados por los movimientos propios de Chopard en su manufactura suiza.
Chopard es conocido por diversas colecciones como Happy Diamonds, Alpine Eagle y Mille Miglia, sin embargo, la serie L.U.C se distingue como un laboratorio interno de relojería dentro de la marca. Con un enfoque en la alta artesanía, produce solo algunos miles de relojes al año, en línea con la calidad de marcas veneradas como A. Lange & Söhne y Patek Philippe.
A pesar de la devoción de los conocedores hacia la línea L.U.C, Chopard no ha alcanzado el mismo nivel de notoriedad en los últimos años, siendo su ascenso más un “lentamente en llamas”. La naturaleza de la relojería elaborada que practica la marca exige tiempo para ser apreciada, pero muchos coinciden en que los mejores relojes de Chopard combinan una maestría técnica de primer nivel en un diseño elegante, superando a otros fabricantes.
Treinta años después de su lanzamiento, el L.U.C 96.01 sigue siendo un calibre de clase superior que alimenta el moderno L.U.C 1860. La sutilidad del movimiento permite que el 1860 tenga unas medidas de 36.5 x 8 mm, dimensiones que representan el ideal clásico para un reloj de vestir.
Desde su concepción, Chopard ha ampliado la gama 1860, incorporando cronógrafos, tourbillones, minuteros y otros complicados, aunque el L.U.C 1860 simple y sin complicaciones sigue siendo la piedra angular de la colección. Este modelo ha estado en producción intermitente desde 1996, y los ejemplares originales gozan de un culto entre los coleccionistas, alcanzando precios que equivalen al de un automóvil usado de gama media cuando aparecen en el mercado.
En 2023, Chopard reinterpretó la esencia pura del 1860, presentando un modelo de 36.5 mm de caja, con un dial guilloché hecho a mano y el reconocido movimiento microrrotor. Esta versión se mantiene fiel al original, pero presenta actualizaciones notables. Por primera vez, Chopard utiliza acero Lucent en el L.U.C 1860, aportando un toque contemporáneo con un acabado cepillado que lo hace lucir menos formal que los modelos de oro y platino de los años 90. Además, se eliminó la ventanilla de fecha a las 6 en punto, sugiriendo que el verdadero conocedor de la moda no requiere saber la fecha.
Los ejemplos del L.U.C 1860 en la década de 1990 presentaban un dial plateado estándar, que aunque deslumbrante, podría parecer un poco anticuado. En esta línea, se ofrecían también diales azules vibrantes, aunque raramente disponibles. La nueva adición del L.U.C 1860 Areuse Blue parece capturar un par de matices tan cercanos al original, ofreciendo así una opción atractiva para el coleccionista contemporáneo. ¿Quién estará listo para disfrutar de esta nueva joya horológica?
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