El emblemático proyecto de Diego Rivera, concebido como una “ciudad de las artes” en el sur de la Ciudad de México, ha recibido un impulso significativo gracias a su nieto, Juan Rafael Coronel Rivera. Este último ha donado nada menos que 157,300 piezas de su colección privada al Museo Anahuacalli, una acción que no solo enriquece el acervo institucional, sino que también revive la visión cultural del célebre artista.
Esta vasta donación abarca una variedad de objetos que van desde cerámicas y textiles hasta fotografías y archivos de investigación, con obras que datan desde el siglo XVI hasta la actualidad. El traslado de estas piezas se llevará a cabo en varias etapas durante los próximos meses, empezando por las cerámicas y continuando con manuscritos y correspondencias relacionadas con Diego Rivera. Se espera que el proceso esté completo a finales de este año.
Coronel Rivera, quien es fotógrafo, historiador del arte, escritor y coleccionista, ha dedicado más de cuatro décadas a construir su colección, la cual refleja su compromiso con el arte mexicano. Este conjunto, que abarca objetos prehispánicos y documentos familiares, no incluye las famosas pinturas de Rivera o de su esposa, Frida Kahlo. La acción revitaliza la estructura institucional que el propio Rivera estableció en 1955, al crear un fideicomiso irrevocable con el Banco de México. Este fideicomiso asegura que tanto el Museo Anahuacalli como la Casa Azul de Frida Kahlo permanezcan abiertos al público.
Durante una conferencia de prensa en el Museo Anahuacalli, Coronel Rivera expresó su sorpresa por la culminación de su donación: “La colección siempre estuvo destinada a ser alojada en un museo, pero nunca pensé que terminaría aquí”. Su relación con el fideicomiso había sido distanciada, describiendo el acuerdo como algo predestinado.
El Museo Anahuacalli, diseñado por Diego Rivera con el objetivo de albergar su colección de arte prehispánico, destaca por su arquitectura de piedra volcánica, convirtiéndose en uno de los espacios culturales más singulares de la Ciudad de México. En las décadas de 1940 y 1950, Rivera imaginó una expansión que incluiría una mayor “ciudad de las artes”, un campus dedicado a la creación y enseñanza artística.
Teresa Moya, actual directora del Museo Anahuacalli, afirmó que la incorporación de la colección de Coronel Rivera renueva una misión que es parte de los orígenes del museo. Según Moya, este espacio no busca únicamente exhibir, sino también fomentar un conocimiento profundo a través de la colección. Este enfoque se fortalece, posicionando al museo como un referente en la investigación y conservación, uniendo el pasado prehispánico con el arte moderno y contemporáneo.
Perla Labarthe Álvarez, directora del Museo Frida Kahlo, subrayó que la donación permite nuevas interpretaciones entre las colecciones, destacando cómo tanto Frida como Diego veían el acto de coleccionar como un homenaje a las culturas que les precedieron.
La donación de Coronel Rivera coincide con los planes de expansión del Museo Anahuacalli. Mauricio Rocha, el arquitecto responsable de la última extensión del museo entre 2016 y 2021, comentó que los nuevos edificios para alojar la colección están aún en fase conceptual, con la construcción prevista para comenzar a finales de 2026 o 2027, aunque aún no se han revelado detalles sobre el presupuesto.
En resumen, la donación de Coronel Rivera no solo multiplica los recursos del Museo Anahuacalli, sino que también reaviva el legado de su abuelo y refuerza la conexión entre el arte mexicano clásico y contemporáneo.
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