En el primer bimestre del año, el gobierno mexicano ha destinado un 10% de cada peso recaudado al pago del servicio financiero de la deuda, que incluye intereses y otras comisiones vinculadas al endeudamiento. Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, esta cifra equivale a 157,153 millones de pesos, lo que representa una disminución del 6.4% en comparación con el año anterior, gracias a la normalización de la política fiscal y a la apreciación del peso frente al dólar durante este periodo.
Este gasto significativo absorbe el 10.3% del total del gasto ejercido, resaltando la presión que representa el servicio de la deuda sobre las finanzas públicas. Además, el pago de pensiones y jubilaciones presenta otra carga considerable. En febrero, este rubro alcanzó los 291,486 millones de pesos, un aumento anual del 4.4%. Por cada 100 pesos gastados, 19.2 se destinaron a pensiones, sumando así una absorción conjunto de 29.5% del gasto total realizado, que fue de 1.52 billones de pesos. Este escenario limita el espacio fiscal para abordar otras necesidades públicas.
En la última década, el costo financiero de la deuda, como porcentaje del gasto total, casi se ha duplicado, pasando del 5.8% al 10.3%. Esta situación es una consecuencia de la política de “patear la deuda” implementada en administraciones previas. Según Jorge Cano, coordinador del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa, han habido operaciones de refinanciamiento y canjes que han reducido temporalmente el costo financiero, aunque esto no elimina la deuda total, postergando así el pago de intereses.
Para este año, el gobierno espera destinar 1.57 billones de pesos al costo financiero de la deuda, lo que representa un 4.1% del Producto Interno Bruto (PIB), con un aumento del 9.4% con respecto a 2025. El gasto en pensiones también alcanzó un nivel récord para un periodo similar, reflejando un crecimiento demográfico y un envejecimiento de la población que no anticipa una disminución en estos desembolsos antes de 2035. Para 2026, el gasto en pensiones contributivas se proyecta en 1.7 billones de pesos, aproximadamente el 4.4% del PIB; si se consideran las pensiones del Bienestar, este monto se eleva a 2.2 billones de pesos.
Estos datos, que surgen en un contexto fiscal desafiante, revelan la necesidad de un enfoque estratégico para manejar la deuda y los compromisos de pensiones, a fin de asegurar un equilibrio en el gasto público y el bienestar futuro de la población.
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