La reciente demolición de la iglesia de la Madre de Dios en Stepanakert, la antigua capital de Artsakh, ha conmocionado a la comunidad internacional, resaltando el continuo asalto a la herencia cultural armenia en la región. Las imágenes satelitales han confirmado que el régimen azerbaiyano ha devastado este emblemático lugar de culto en las últimas ocho semanas. La noticia sobre la destrucción de la iglesia fue comunicada por la Agencia de Turismo y Desarrollo Cultural de Artsakh el 21 de abril, justo tres días antes del 111° aniversario del genocidio armenio.
La iglesia, inaugurada en 2019 tras 12 años de construcción, simbolizaba no solo la fe de una comunidad, sino también el esfuerzo por preservar la identidad cultural armenia en un territorio disputado. Durante la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj en 2020, la iglesia sirvió como refugio ante el bombardeo azerbaiyano, lo que destaca el valor histórico y emocional que poseía.
Investigadores de Caucasus Heritage Watch han observado que la aceleración de la destrucción de sitios religiosos y culturales en Artsakh ha tomado un nuevo giro desde la reciente toma de control de la región por parte de Azerbaiyán, que se ha caracterizado por la remodelación de la narrativa histórica y cultural del área. Este patrón sistemático de ataques ha llevado a académicos y observadores a calificar la situación de “genocidio cultural.”
El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, recientemente enfrentó críticas sobre su manejo de la situación en Artsakh, especialmente tras la renuncia de Edita Gzoyan, directora del Museo-Instituto del Genocidio Armenio, a raíz de un acto que el mandatario consideró provocador en medio de tensiones diplomáticas.
Este acontecimiento se produce en un contexto donde más de 130,000 armenios fueron desplazados de la región en septiembre de 2023, y las tensiones continúan aumentando. El 20 de abril, Pashinyan reiteró que cualquier diálogo sobre el regreso de la población armenia a Artsakh pondría en peligro la paz acordada con Azerbaiyán, cerrando así un capítulo que ha sido tema de persistente confrontación.
Este viernes 24 de abril, se conmemorarán a nivel mundial las víctimas del genocidio armenio, un recordatorio de las profundas heridas históricas que aún afectan a la comunidad armenia, mientras Turquía y Azerbaiyán siguen negando estos eventos. La situación en Artsakh sigue siendo crítica y refleja un entorno donde la lucha por la identidad cultural y la memoria histórica se encuentra en un punto de quiebre.
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