En un panorama marcado por retos económicos y cambios estructurales significativos, la Australian Ballet ha reportado una pérdida operativa de 4.7 millones de dólares. Esta situación se ha visto agravada por la extensa transformación del Melbourne Arts Precinct, un proyecto valorado en 1.7 mil millones de dólares, que ha obligado a la compañía a trasladar sus actuaciones del State Theatre al Regent Theatre, comenzando en 2024. Este cambio ha resultado en un número reducido de presentaciones y la eliminación de asientos premium, lo que ha mermado no solo la oferta artística, sino también los ingresos relacionados.
La necesidad de adaptar su producción a las limitaciones del Regent Theatre, cuyo escenario más pequeño requiere modificaciones en los montajes, ha llevado a la Australian Ballet a desarrollar nuevas obras ajustadas a este nuevo entorno. Además, el impacto se ha extendido más allá de las actuaciones, afectando significativamente los ingresos del Australian Ballet Centre en Southbank; en 2025, los ingresos por el estacionamiento cayeron a 1.9 millones, en comparación con 3.4 millones en 2024.
Richard Dammery, presidente de la Australian Ballet, afirmó en el informe anual que la compañía continúa centrada en su preparación para el retorno al State Theatre, cuya reapertura está programada para octubre de 2026. No obstante, los cambios en el comportamiento del público también han influido en la asistencia general, con una notable disminución en la contratación de suscriptores a favor de la venta de boletos individuales.
Antes de la pandemia, la compañía había mantenido un ligero superávit, pero la situación de 2025, a pesar de ser un avance respecto a la pérdida de 6 millones en 2024, sigue representando un reto significativo. El ingreso bruto por la venta de entradas aumentó a 32.7 millones en 2025, un leve incremento respecto a los 31.3 millones del año anterior, que ya había visto una caída del 15%.
En un intento por mitigar los efectos del cierre del State Theatre, la Australian Ballet ha recurrido a sus reservas, gastando 9 millones de dólares de su fundación para asegurar un flujo de efectivo sólido, además de distribuir 13.6 millones de su brazo filantrópico para apoyar la programación de 2025. Con un equipo que incluye 327 empleados, entre ellos 75 bailarines y más de 50 músicos, la Australian Ballet y su subsidiaria Orchestra Victoria se destacan como importantes motores en la industria de las artes escénicas australiana.
El respaldo gubernamental también ha sido esencial, con un aporte de 9.1 millones de dólares en subvenciones y financiamiento a largo plazo, que equivalen a un 14% de los ingresos de la compañía, además de 14.1 millones de donaciones y legados. Durante esta temporada principal, la compañía ha presentado obras como “Nijinsky” de John Neumeier, “La Bella Durmiente” de David McAllister, “Manon” de Kenneth MacMillan, y un triple bill titulado “Prism”, que incluye piezas de Jerome Robbins, Stephanie Lake y William Forsythe.
Por otra parte, la Australian Ballet también ha reanudado giras internacionales, destacando su visita a Tokio con “Don Quijote”, la primera en 15 años. Hasta la fecha, la compañía ha desplegado 264 presentaciones en vivo, atrayendo a más de 260,000 espectadores, mientras que cerca de 43,000 personas han participado en talleres educativos y programas de desarrollo profesional.
A medida que la Australian Ballet se prepara para su regreso a casa en 2026, la historia del arte y la resiliencia frente a adversidades permanece en el horizonte, enfatizando la vitalidad y el compromiso en el mundo de la danza en Australia.
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