La FIFA ha anunciado recientemente que revisará su estrategia de venta de entradas para el Mundial 2030, en respuesta a la creciente indignación por los desorbitados precios de los boletos del Mundial de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá. Durante una conferencia en Vancouver, el secretario general de la organización, Mattias Grafstrom, destacó que los altos precios son un reflejo de “la realidad del mercado en Norteamérica”.
Grafstrom subrayó que, aunque entiende las preocupaciones de los aficionados, existe una variabilidad en los precios, con opciones tanto asequibles como costosas. Esto se suma a un contexto en el que la FIFA ha enfrentado severas críticas por la estructura de precios, que la organización de aficionados Football Supporters Europe (FSE) ha calificado como “extorsiva” y como una “traición monumental” a los hinchas.
El mes pasado, la FSE incluso presentó una demanda ante la Comisión Europea debido a los “precios excesivos” que caracterizan a esta cita deportiva. En este sentido, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió los altos costos argumentando que son consecuencia de la enorme demanda, aclarando que en Estados Unidos se aplica un sistema de “precios dinámicos”, lo que permite que los precios varíen según el partido.
En una muestra alarmante de los altos costos, la plataforma de reventa de la FIFA listó cuatro boletos para la final, programada para el 19 de julio en el MetLife Stadium, con un precio sorprendente de dos millones de dólares cada uno. Otras plataformas de reventa también exhiben entradas que alcanzan decenas de miles de dólares.
A pesar de las críticas, Grafstrom mencionó que los ingresos generados por el Mundial se proyectan en hasta 13,000 millones de dólares y serán reinvertidos en el fútbol. Esta generación de ingresos, según él, también incluye un legado que se construirá con los recursos obtenidos.
Mientras tanto, se planifica que el Mundial de 2030 se dispute principalmente en España, Portugal y Marruecos, con partidos iniciales en Argentina, Paraguay y Uruguay. Con las tensiones en torno al costo de los boletos aún presentes, será crucial observar cómo la FIFA ajustará su enfoque para garantizar que los aficionados puedan disfrutar de esta aclamada competencia sin verse impedidos por precios excesivos.
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