En un cálido día de mayo, el emblemático café de Vogue abrió sus puertas en el corazón de Manhattan, atrayendo a una multitud ansiosa por disfrutar de una experiencia única. Con una fila que serpenteaba por la calle, la respuesta del público a las creativas opciones de su menú, como el café espresso “That’s All” y el “Glacial Pace” iced coffee, demostró que el esfuerzo detrás de la selección de nombres valió la pena, según Chloe Malle, la jefa de contenido editorial de la revista.
Este evento se alinea con un año marcado por la nostalgia, celebrando los diez años del documental The First Monday in May y el regreso de The Devil Wears Prada. Malle comentó que el ambiente en la ciudad recuerda a la euforia de la célebre Fashion Night Out de inicios de la década pasada, a medida que la anticipación crece para la Met Gala.
Durante el fin de semana inaugural, el café no solo ofreció bebidas, sino que también se convirtió en un espacio de comunidad y creatividad. La jornada del sábado incluyó una grabación en vivo del podcast The Run-Through, donde la diseñadora Tory Burch conversó con Nicole Phelps. Las familias y amigos disfrutaron de la oferta, que incluía un bar de charms personalizado por la joyería Don’t Let Disco y totes a medida de Alex Mill.
A medida que la tarde se convertía en noche, el café adoptó una atmósfera de bar del viejo continente. Asistentes como Grace Gummer, Coco Jones y Tommy Dorfman se dieron cita para disfrutar de aperitivos mientras un DJ animaba el ambiente con selectas melodías. Los comensales partieron con totes adornados con el logo de Vogue, llenos de productos de marcas reconocidas.
El domingo, Malle y Lilah Ramzi, colaboradora de Vogue, invitaron a los asistentes a deleitarse con exquisiteces de Hani’s Bakery y a presenciar la proyección de The First Monday in May. La tarde se llenó de aplausos al concluir la proyección, homenajeando al productor del documental, Fabiola Beracasa Beckman.
Ubicado en el 234 de Spring Street, el Vogue Café permanecerá abierto al público el lunes, de 9 a.m. a 4 p.m., invitando a más visitantes a ser parte de esta experiencia olfativa y visual que celebra la intersección entre la cultura y la moda. Con cada taza de café, se crea un vínculo entre los asistentes, una conexión que persiste más allá de las tendencias temporales.
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