Antes de que los smartphones inundaran nuestra vida con dosis constantes de dopamina, el patio de casa era el escenario de peleas entre hermanos, fraguadas en el aburrimiento, donde no faltaban los pellizcos y codazos. En estas batallas, un grito resonaba repetidamente: “suéltame y te suelto”.
Esta misma dinámica podría estar en juego entre Irán y Estados Unidos en el estratégico estrecho de Ormuz. La pregunta persiste: ¿quién mostrará un gesto de debilidad al soltar primero? ¿Y qué hay de Rusia y su relación con Europa, así como Israel y su constante lucha contra los ataques de sus vecinos?
En medio de este juego geopolítico, es fundamental dirigir nuestra atención hacia México. A diferencia de años anteriores, donde los conflictos parecían centrarse en temas más tradicionales, hoy el país enfrenta la necesidad de romper con los tabúes que dictan las relaciones entre la izquierda y la derecha.
No se trata de ignorar los problemas que persisten, sino de resaltar los avances significativos que se están logrando. Recientemente, el gobierno de Claudia Sheinbaum lanzó un plan titulado “Acciones Inmediatas para la Inversión”, diseñado para facilitar el flujo de capital y eliminar trámites que limitan su aplicación. Este plan incluye un compromiso monumental de 300,000 millones de dólares, equivalente al 15% del PIB nacional, enfocado en sectores vitales como energía, puertos y carreteras. El reconocido empresario Carlos Slim ha sugerido que se requiere un 25% del PIB en inversiones para fomentar un crecimiento económico sostenible, y este esfuerzo podría estar en el camino de alcanzar esa meta ambiciosa.
El enfoque de la Secretaría de Economía y otras entidades gubernamentales apunta a revivir el denominado Plan México. Un aspecto destacable es la creación de la Ventanilla Digital Nacional, que permitirá autorizaciones inmediatas para sectores estratégicos y tiempos de respuesta reducidos. La interconexión en energía se prevé que disminuya de 15 a seis meses, y la Cofepris se compromete a reducir sus tiempos de respuesta de 100 a 24 días. Además, fiscalmente, el SAT simplificará la revisión a una sola por año, lo cual optimizará la devolución de saldos a favor.
Los empresarios están comenzando a percibir un cambio en la narrativa económica del país, impulsado por la urgencia de ambos lados, tanto gobierno como sector privado, para generar crecimiento. Este impulso quedó reflejado en los comentarios del director ejecutivo de Weatherford, quien indicó que México puede convertirse en un “punto brillante” en el futuro cercano, a medida que la empresa comienza a recibir pagos.
Sin embargo, este crecimiento no puede darse sin una acceleración en la producción de energía, un tema crucial en la era de la tecnología. Es comprensible que se mencionen los recientes cambios en el Poder Judicial y las preocupaciones sobre relaciones con criminales que afectan a varios funcionarios. Pero, en medio de estas sombras, hay destellos que ofrecen esperanza, sugiriendo que la segunda mitad del año puede traer consigo una nueva perspectiva positiva para el país.
En este juego de tensiones y movimientos estratégicos, la clave podría residir en la frase: “suéltame y te suelto”. La gestión adecuada de estos intereses en conflicto podría tener un impacto significativo en el futuro de México.
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