La calificación soberana de Argentina podría experimentar una mejora significativa si el actual gobierno ultraliberal de Javier Milei se mantiene luego de las elecciones generales del próximo año. Esta afirmación proviene de Moody’s, la agencia de calificación que, en julio de 2026, mejoró por primera vez en más de cinco años la nota crediticia del país, elevándola de “Caa3” a “Caa1”. A pesar de este avance, Argentina sigue fuera del grado de inversión.
Durante ese anuncio, Moody’s destacó varias reformas económicas implementadas por el gobierno de Milei, como la flexibilización de los controles de capital y el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Jaime Reusche, vicepresidente de Moody’s y responsable de la calificación para Argentina, subrayó que, si se mantiene la continuidad de las políticas económicas, el país podría seguir viendo mejoras en su calificación.
En este contexto, se anticipa que Milei, quien lideró su partido hacia una victoria contundente en las elecciones intermedias de octubre del año pasado, buscará la reelección en los comicios de 2027. Sin embargo, el país enfrenta desafíos críticos, como el mantenimiento del crecimiento económico y la reducción de la inflación.
Acompañando este análisis, Fitch, otra agencia de calificación global, también elevó la nota de riesgo crediticio a largo plazo de Argentina, pasando de “CCC+” a “B-“, reflejando así una perspectiva estable. Fitch resaltó el avance en los saldos fiscales y externos, así como las mejoras en las reformas económicas y la confianza en la capacidad del gobierno para financiar sus obligaciones de deuda.
Reusche mencionó que las necesidades financieras de Argentina para este año están satisfechas, y que se abrirá la evaluación de cómo las mejoras en los términos de intercambio externo podrían garantizar los pagos de vencimientos en 2027. En un análisis particular, el vicepresidente de Moody’s estima que por cada incremento de 10 dólares en el precio del barril de petróleo, Argentina podría recibir alrededor de 1,700 millones de dólares adicionales anualmente, gracias a su potencial en el desarrollo energético y las reservas de hidrocarburos en Vaca Muerta, una de las más grandes del mundo.
Un aspecto determinante para el futuro del país radica en cómo el gobierno puede asegurar que el crecimiento en industrias extractivas, como la energía y la minería, beneficie también a otros sectores de la economía. “El reto que tiene el Gobierno es asegurarse de que este boom exportador se propague hacia el resto de la economía”, argumenta Reusche. Si la población percibe beneficios tangibles de este desarrollo, es más probable que acepte y apoye las políticas públicas en curso.
En conclusión, Argentina se encuentra en una encrucijada crucial. El rumbo económico que tome el gobierno de Milei y la capacidad de traducir el crecimiento de sectores estratégicos en progreso generalizado determinarán no solo la calificación soberana del país, sino también el bienestar de su población en un futuro cercano.
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