La situación de los museos en Estados Unidos es alarmante; aproximadamente el 85% de ellos enfrenta un costoso atraso en el mantenimiento y las reparaciones de sus edificios. Un impactante 77% de las instituciones posee al menos un problema estructural que pone en riesgo sus colecciones. Estas preocupaciones emergen de un reciente estudio del Gobierno de EE. UU., el cual destaca la lucha constante de los museos para mantener sus instalaciones seguras y actualizadas debido a la falta de financiamiento.
El informe se deriva de una tarea encomendada a la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO), que se ocupó de investigar el estado de los edificios públicos de museos en el país, como parte del proceso de asignación federal que debe cumplir para 2024. Tras encuestar a alrededor de 300 museos y realizar 17 visitas a sitios, los hallazgos revelan que las instituciones en EE. UU. y sus territorios enfrentan problemas especialmente graves en áreas rurales y remotas, donde el costo de enviar materiales y encontrar mano de obra calificada se traduce en grandes dificultades.
Un aspecto notable que ha salido a la luz es el tamaño de muchas de estas instituciones. Según David Marroni, director de infraestructura física en la GAO, la percepción común es que los museos son grandes entidades ubicadas en majestuosos edificios en ciudades grandes. Sin embargo, la realidad es muy diferente: la mayoría de los 16,700 museos que componen la población objetivo del informe son espacios más pequeños, con presupuestos y personal limitados. Hay miles de pequeños museos históricos que realizan trabajos significativos.
Para estos museos, abordar problemas estructurales importantes puede ser demasiado costoso. Por ejemplo, si un museo necesita un nuevo techo o un sistema de calefacción y aire acondicionado, estos gastos pueden representar hasta un tercio de su presupuesto anual. Muchos edificios, construidos antes de la implementación de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades de 1990, enfrentan el reto adicional de necesidad de adaptaciones para cumplir con los estándares modernos de accesibilidad. Un museo en California, visitado por los investigadores de la GAO, está ubicado en la cima de una colina que equivale a cinco tramos de escaleras, sin ascensor disponible.
Alrededor de la mitad de los museos incluidos en la encuesta reportaron tener más de $100,000 en mantenimiento diferido. La pregunta que surge es: ¿de dónde obtienen ese dinero? Para la mayoría, la respuesta es la recaudación de fondos privados, ya que las subvenciones locales y federales para necesidades estructurales son escasas.
El Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS) proporciona algunas subvenciones relacionadas con la conservación, como las que tratan problemas de humedad o supresión de incendios, pero estas no pueden utilizarse para construcción. En ocasiones, los costos acumulados del mantenimiento diferido se vuelven tan elevados que resulta más rentable construir un nuevo edificio, como se menciona en el informe sobre un museo anónimo en Alaska que ha enfrentado inundaciones consecutivas.
Instituciones de todos tamaños se ven obligadas a gestionar edificios envejecidos en medio de una financiación limitada y a menudo impredecible. El impacto de esta realidad se traduce en desafíos en la atención de las colecciones, en el servicio a la comunidad y en la capacidad de permanecer abiertas y accesibles al público. La necesidad de una inversión sostenida que reconozca a las instalaciones como infraestructura esencial es cada vez más urgente.
Además, los museos tribales enfrentan preocupaciones adicionales relacionadas con el almacenamiento y la exhibición de objetos sagrados y materiales que han sido repatriados a las comunidades indígenas desde la aprobación de la Ley de Protección y Repatriación de Restos Nativos de 1990. Susan Feller, presidenta de la Asociación de Archivos, Bibliotecas y Museos Tribales, indica que muchas instalaciones culturales tribales operan en edificios antiguos o reconvertidos, donde problemas de control climático, techado y sistemas eléctricos amenazan los materiales culturales irremplazables.
A medida que se aproxima el futuro, el GAO señala que la necesidad de financiamiento dedicado para ayudar a los museos a abordar el mantenimiento acumulado es crítica. Este informe proporciona datos valiosos al Congreso, particularmente mientras se considera la reautorización del IMLS, cuya financiación federal se mantuvo en $291.8 millones para el año fiscal de 2026, a pesar de intentos anteriores de desmantelar la agencia.
En resumen, el Congreso tiene la responsabilidad de utilizar la información proporcionada por el informe GAO para tomar decisiones políticas que podrían abrir la puerta a subvenciones que permitan a los museos actualizar sus instalaciones. Con una creciente demanda de recursos y un número creciente de edificios antiguos, es esencial actuar de manera decisiva para asegurar el futuro de estas valoradas instituciones.
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