La vida artística internacional se sintió renovada este jueves en Venecia con la llegada de un pronóstico soleado, tras dos días de lluvia que habían empañado los inicios de la esperada semana de preinauguración de la Bienal. Un hito especial tuvo lugar en la remota isla de San Giacomo, situada en la Laguna Norte, donde Patrizia Sandretto Re Rebaudengo, reconocida coleccionista de arte, inauguró un nuevo espacio destinado a exposiciones, performances y residencias artísticas.
San Giacomo se convierte en la más reciente sede de la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo, establecida en 1995 y con sede central en Turín desde 2002. La fundación, que también organiza exposiciones itinerantes en España, ha encontrado en esta isla un lugar propicio para la creatividad y el diálogo interdisciplinario. Sandretto adquirió la isla en 2018 y describe este entorno como idóneo para la “investigación artística” y para promover encuentros entre artistas, teóricos y académicos.
El nuevo espacio está distante unos 20 minutos en barco de los Jardines de la Bienal, donde se abrirá la exposición de Koyo Kouoh. San Giacomo ya había sido utilizado previamente para performances de artistas como Jota Mombaça en 2022 y Eun Me Ahn en 2024. La inauguración oficial tuvo lugar el jueves y el acceso inicial estará restringido a eventos específicos, con un sistema de reservas para visitas guiadas.
Con una rica historia que se remonta a un monasterio medieval, pasando por una colonia de frailes franciscanos y convirtiéndose en un puesto militar bajo Napoleón, la isla presenta un panorama histórico que complementa su nueva función. En este contexto, dos antiguos polvorines de la época napoleónica han sido transformados en espacios de exhibición, la primera de las cuales alberga una exposición titulada “¡No tengas esperanza, sé esperanza!” que muestra obras de la colección de Sandretto.
El segundo polvorín contiene “Fanfare/Lament,” una exhibición individual de Matt Copson, comisariada por el destacado Hans Ulrich Obrist. La obra se caracteriza por esculturas a base de cometas, acompañadas de una actuación musical que da la bienvenida a los visitantes. En el antiguo espacio también se pueden ver trabajos vanguardistas que Copson describe como “pinturas de cueva modernas,” utilizando tecnología láser y pintura fosforescente para crear una experiencia visual inmersiva.
Los terrenos de la isla no se limitan a exposiciones temporales, sino que también albergan instalaciones permanentes de artistas contemporáneos como Claire Fontaine y Thomas Schütte. Estas obras complementan una experiencia artística diversificada y enriquecedora para los visitantes.
Uno de los puntos culminantes es la nueva comisión de Hugh Hayden, titulada “Huff and a Puff,” una capilla de ladrillo inclinada que evoca el cuento de los tres cerditos. Este monumento se erige como un recordatorio visual de las fábulas que han moldeado las narrativas culturales. Asimismo, el trabajo de Pamela Rosenkranz, “Old Tree (Pink Seas),” emerge como una escultura vibrante de un árbol, cuya forma sugiere conexiones biológicas profundas.
Cerca de allí, la obra “GONOGO” de Goshka Macuga, una escultura de un cohete pulido, se convierte en un símbolo de las ambiciones contemporáneas, invitando a la reflexión sobre el futuro del arte y la tecnología. Originalmente concebida para Trafalgar Square, esta escultura resuena con los dilemas de nuestra era, en un entorno donde los ideales de exploración y esperanza coexisten con las realidades del daño ambiental.
A medida que los visitantes regresen a Venecia en sus taxis acuáticos, se llevarán consigo no solo las imágenes de estas obras, sino también una meditación sobre el pasado, el presente y el futuro del arte en la Isla de San Giacomo.
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