En un gesto significativo de protesta, un grupo de países participantes en la Bienal de Venecia ha cerrado sus pabellones el 8 de mayo de 2026. Esta acción, impulsada por el Art Not Genocide Alliance (ANGA), busca rechazar la normalización de la presencia de Israel en eventos culturales y cuestionar las dinámicas laborales precarias que rodean a la Bienal. Alrededor de 18 pabellones, incluidos los de Austria, Líbano, Eslovenia y Egipto, han participado en cierres totales o parciales, con la implicación de 237 curadores, artistas y trabajadores del arte.
En el pabellón de los Países Bajos, el artista Dries Verhoeven se manifestó con una bandera palestina y materiales relacionados con la protesta. Verhoeven argumentó que la inclusión de Israel en la Bienal no es deseable, considerando que se trata de un intento de “lavar” su imagen en un espacio artístico. Su postura resuena con la exclusión de Sudáfrica en la Bienal desde finales de los años 60 hasta 1993, una medida que, como él señala, sirve como modelo de manifestación artística ante regímenes injustos.
Polonia también se unió a la protesta, cerrando su pabellón de 4 a 7 p.m. Agnieszka Pindera, comisaria del pabellón, indicó que las decisiones de incluir a Israel y Rusia les afectaron profundamente y que su intención es forzar un cambio en las reglas de participación de la Bienal, ya que consideran el actual sistema insostenible.
La inclusión de Israel y Rusia ha generado controversia en el marco de la Bienal. El pavellón ruso cerrará sus puertas tras la apertura del evento al público el 9 de mayo, siguiendo advertencias de la Unión Europea que indican posibles violaciones a las sanciones al facilitar la participación de Rusia. En el contexto de la protesta, diversos pabellones han optado por medidas distintas: mientras que algunos han cerrado completamente, otros han suspendido ciertas actividades interactivas.
El movimiento de ANGA no busca acabar con la Bienal, sino instar a la organización a ser más ética en su funcionamiento. Esto se alinea con el apoyo de sindicatos italianos que señalan las condiciones laborales precarias en el sector cultural del país. Muchos trabajadores no pueden participar en la huelga por la naturaleza poco segura de sus contratos, lo que saca a la luz una preocupación sobre cómo se articula el trabajo en eventos como este.
Armen Agop, artista que representa a Egipto, también se unió a la movilización. Durante un cierre simbólico de su pabellón, reflexionó sobre la capacidad del arte para transformar realidades, enfatizando la importancia de escuchar nuestra voz interior para abordar las preguntas más apremiantes de la actualidad.
Israel está siendo representado por el escultor Belu-Simion Fainaru, quien ha expresado su oposición a los boicots culturales, defendiendo el diálogo en tiempos difíciles. Mientras tanto, el pabellón ruso ofrece un programa con actuaciones que incluyen a artistas internacionales.
La Bienal, que continúa siendo un escenario de atención mundial, ha visto un aumento en las protestas, incluyendo una manifestación programada hoy en la Via Garibaldi, cerca del Arsenale. Así, el evento no solo destaca por su arte, sino también por ser un punto focal de debates éticos y políticos en un contexto internacional cada vez más polarizado.
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