En abril de 2026, los inversores internacionales redoblaron su interés por los activos en mercados emergentes, tras las turbulencias provocadas por la guerra en Irán. Según datos recientes, los flujos de cartera—que reflejan el saldo de compras y ventas en bonos y acciones—repuntaron a 58,300 millones de dólares, recuperando gran parte de los 66,200 millones que se retiraron en marzo debido a la escalada del conflicto en Oriente Medio.
A diferencia de marzo, cuando las ventas masivas golpearon principalmente la renta variable, abril vio un notable resurgimiento de la renta fija, que atrajo 51,900 millones de dólares de nuevo, tras una significativa salida de 682,000 millones el mes anterior. Las entradas en el capital de renta variable también mostraron signos de recuperación, alcanzando 6,400 millones de dólares tras una caída de 65,500 millones en marzo.
El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) ha subrayado que estos datos indican que los inversores están dispuestos a retornar a los mercados emergentes, aunque advierte que esto no significa un regreso completo al optimismo que caracterizó el inicio del año, cuando se registraron entradas históricas. “Los datos sobre flujos muestran que la tensión inmediata de financiación se ha aliviado, pero el impacto más profundo sigue presente”, advirtió el IIF, apuntando a la presión continua sobre los importadores de energía y las instituciones financieras.
Mercados en auge como Corea del Sur y Taiwán fueron cruciales en el notable desempeño del índice MSCI, el cual registró en marzo su segundo mejor mes en casi dos décadas. Este aumento en el interés por la deuda pública de los mercados emergentes también ha llevado a una reducción significativa en las primas que los inversores exigen frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Sin embargo, el IIF plantea una pregunta clave: si este repunte de abril marca el comienzo de una normalización sostenible o si simplemente es la primera fase de un alivio tras el drástico ajuste de marzo. A lo largo del año, los flujos de deuda hacia China han permanecido negativos, con una cifra de -16,700 millones de dólares, mientras que los mercados emergentes fuera de China han visto un crecimiento significativo, con entradas que rondan los 109,000 millones de dólares. En particular, América Latina ha sobresalido, recibiendo 13,000 millones de dólares en abril.
Por su parte, África y Oriente Medio experimentaron un retorno de 7,300 millones de dólares a los mercados de deuda, aunque esto se vio parcialmente compensado por una nueva salida de capital de 713 millones. Los datos muestran un panorama mixto, donde el optimismo puede ser cauteloso, pero la disposición de los inversores para regresar a los mercados emergentes se hace evidente tras meses de incertidumbre.
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