Un nuevo videojuego ha surgido en el National Mall de Washington, D.C., ofreciendo una crítica directa a la administración Trump y su enfoque en la guerra con Irán. La obra, titulada Operation Epic Furious: Strait To Hell, es una instalación que simula un juego de arcade, presentada por un grupo de artistas anónimos conocido como “the Secret Handshake”. Este colectivo ha sido reconocido por sus piezas provocadoras que han abordado, entre otros temas, las conexiones de Trump con Jeffrey Epstein.
Situado en el D.C. War Memorial, el videojuego presenta imágenes coloridas de figuras clave del gobierno, como Trump, el director del FBI Kash Patel y el Secretario de Guerra Pete Hegseth. Junto a sus retratos, se encuentran citas de discursos y publicaciones de Trump en Truth Social, creando un mosaico visual tanto llamativo como crítico.
La instalación incluye un cartel que satiriza la manera en que la administración utiliza los videojuegos para promover el combate. La placa dice: “La administración Trump sabe que la mejor forma de vender la guerra es convertirla en un videojuego, por eso han estado lanzando los ‘sickest’ trailers del videojuego sobre la guerra en Irán”. A través de este enfoque, el colectivo busca resaltar la descontextualización y la trivialización de la guerra en la actual cultura mediática.
Los creadores expresaron en un comunicado que “En la América de Trump, la guerra no solo es patriótica, sino que se ha convertido en un juego”. De acuerdo con ellos, material de videojuegos altamente producido está siendo utilizado en videos militares oficiales para promover la guerra con Irán, lo que resalta una desconexión entre la realidad de los conflictos y su representación en los medios.
Esta obra no es la primera que utiliza el arte para comentar sobre conflictos bélicos. Se asemeja a Bomb Iraq, un juego interactivo de 2005 creado por Cory Arcangel, que abordó las intervenciones militares estadounidenses en Irak durante la administración de Bush.
Para aquellos que no puedan visitar la instalación en persona, “the Secret Handshake” ha lanzado una versión jugable en línea, donde los participantes pueden experimentar la sátira de un conflicto que se presenta como un videojuego. Entre las características del juego se cuentan batallas de tweets contra “escuelas iraníes” y otros desafíos absurdos que critican a amenazas percibidas a la “libertad americana”.
El surgimiento de esta obra destaca no solo la capacidad del arte para desafiar narrativas políticas, sino también la forma en que el entretenimiento y la militarización se entrelazan en la percepción pública de la guerra. Mientras las dinámicas de festividades y conmemoraciones se desarrollan en el Mall, Operation Epic Furious proporciona una mirada irónica sobre cómo se presenta la guerra en la cultura contemporánea, una crítica que probablemente resonará en el discurso público durante los próximos meses.
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