Joel Huiqui se ha consolidado como un icono de la cultura pop mexicana, y su fama trasciende el ámbito deportivo. Para entender por qué, basta con teclear “muertinha” en cualquier buscador. Esta simple búsqueda revela un video icónico de 2009, donde, en su papel como defensa del Cruz Azul, realizó una jugada memorable: en el intento de evitar un gol del Morelia, utilizó su mano para desviar el balón mientras yacía acostado en el campo. La esencia del momento radica tanto en la inobservancia del árbitro como en la irreverente reacción de Huiqui, quien, en un acto instantáneo, asumió una actitud de “occiso”, lo que le valió el peculiar apodo.
La “muertinha” ha mantenido vivo su nombre, incluso años después de haberse retirado como futbolista en 2019 y de haber conquistado su único título de Liga MX hace 23 años. Sin embargo, su trayectoria es mucho más que una simple anécdota divertida. Huiqui ha recorrido un camino significativo, desde su ascenso como director técnico de Cruz Azul hasta llevar al equipo a las semifinales del torneo Clausura 2026 de la Liga MX.
En el contexto actual, Cruz Azul está en la búsqueda de su décimo título de Liga MX, tras haber superado a Atlas en cuartos de final con un marcador global de 4-2. Desde su llegada como director técnico el 22 de abril, Huiqui ha demostrado su capacidad al transformar la dinámica del equipo, alcanzando tres victorias consecutivas e incluso reconectando emocionalmente con la afición que lo recibió con calurosos aplausos en el estadio Banorte.
Originario de Ohuira, Sinaloa, un pequeño pueblo con menos de 3,000 habitantes, Huiqui es el menor de ocho hermanos. Su amor por el fútbol comenzó a una edad temprana, cuando la emoción del Mundial de 1994 lo inspiró. A los ocho años ya competía con el equipo de sus hermanos, y gracias a un profesor de primaria que lo impulsó, logró captar la atención de una academia en Los Mochis, lo que lo llevó eventualmente a las filas del Cruz Azul.
Una vez dentro, su determinación lo llevó a destacarse. No solo fue parte fundamental en el Apertura 2003, donde se proclamó campeón, sino que también fue seleccionado en diversas categorías, alcanzando un hito importante al participar en el Mundial Sub 20 de 2003, junto a jugadores que más tarde se convertirían en leyendas, como Andrés Iniesta y Carlos Tévez.
A lo largo de su carrera, Huiqui demostró su talento en diversas ligas, finalmente regresando a Cruz Azul en 2019 para trabajar en el desarrollo de jóvenes talentos. Su última etapa como jugador fue en Las Vegas Lights, pero su legado trasciende el terreno de juego. Huiqui se ha dedicado a formar nuevos talentos, marcando una diferencia en la vida de jóvenes futbolistas, como Santiago Giménez y Rodrigo Huescas.
Ahora, tras su breve paso como interino en el banquillo celeste, su presente es incierto. Huiqui, que ha enfrentado momentos difíciles en su carrera, aspira a construir una historia que vaya más allá de la famosa “muertinha”. Con la mirada puesta en el futuro, se propone ganar más títulos y dejar una huella imborrable en la historia de Cruz Azul. A medida que se acerca la semifinal contra Chivas, los aficionados se mantienen expectantes, no solo por los resultados, sino por lo que representa este querido exjugador convertido en estratega.
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