A dos semanas de uno de los asaltos más audaces en la historia reciente de México, la Fiscalía General de Oaxaca ha desmantelado una compleja red delictiva que operaba en varios estados del país. El ataque se perpetró en la capital oaxaqueña justo antes del Día del Niño y puso en jaque a las autoridades.
Todo comenzó cuando, el 28 de abril de 2026, un funcionario del DIF estatal se dirigió a una sucursal de Banamex en la concurrida Avenida Universidad para retirar 3.6 millones de pesos destinados a cubrir la nómina. Lo que parecía un proceso rutinario se convirtió en un episodio de violencia cuando un SUV blanco, sin reporte de robo, interceptó su vehículo tras el retiro. El intento del funcionario por escapar fue en vano y los delincuentes lograron hacerse con el dinero en lo que se describió como un asalto bien planeado.
Una vez recibido el reporte, la Fiscalía comenzó a trabajar. Las investigaciones incluyeron interrogatorios a empleados bancarios y una revisión minuciosa de las imágenes grabadas por las cámaras del C5i Oaxaca y la sucursal. Gracias a las evidencias recolectadas, los investigadores desentrañaron una red de vehículos y líneas telefónicas utilizadas por los asaltantes. Una clave crucial fue una fotografía tomada por un supervisor de los cajeros, que llevó a las autoridades a realizar pesquisas en Puebla y la Ciudad de México.
El 4 de mayo, las acciones de inteligencia dieron frutos: tres de los asaltantes fueron capturados en la unidad habitacional Infonavit San Bartolo de Puebla. Un día después, cayó el líder operativo de la banda, junto con otro cómplice. Juntos, habían logrado repartirse 1.5 millones de pesos, mientras que el resto del botín debía ser entregado al autor intelectual del asalto en la capital. Este episodio es solo uno de muchos, ya que la célula criminal ha usado el mismo modus operandi en diversas ocasiones, siguiendo a los cuentahabientes y despojándolos de grandes sumas tras sus retiros.
La Fiscalía oaxaqueña, tras reunir pruebas contundentes, extendió sus investigaciones hasta la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, contactando también a la FGR y a la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros. Las pesquisas revelaron que el principal operador de esta red, identificado por las iniciales A.M.S.R., era un empleado del Centro de Inteligencia y Monitoreo de Banamex en la Ciudad de México, desde donde supuestamente facilitaba información vital para llevar a cabo estos delitos.
Por otro lado, el entorno de la seguridad en México se complica aún más con la reciente revelación de operaciones encubiertas de la CIA en el país, lo que ha provocado una fuerte reacción por parte del gobierno mexicano. Casos como el de El Payín y El Mencho subrayan la intervención estadounidense en la lucha contra el narcotráfico, mientras que informes de LA Times sugieren que figuras como Ismael “El Mayo” Zambada han sido objeto de operaciones de extracción coordinadas por agentes en territorio mexicano.
El asalto en Oaxaca, aunque resuelto, plantea serias preguntas sobre la efectividad de las medidas de seguridad en el sistema financiero mexicano y la necesidad de una cooperación más estrecha entre las autoridades nacionales e internacionales para abordar un fenómeno delictivo que sigue evolucionando.
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