La economía mexicana enfrenta desafíos significativos, ya que la caída de la inversión se ha prolongado durante 18 meses, impactando negativamente el crecimiento del país. Esta preocupación fue expresada por Gabriela Gutiérrez, presidenta del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), quien subrayó que la incertidumbre provocada por las reformas constitucionales de 2024 y la reforma judicial del año pasado ha contribuido a un clima poco favorable para invertir.
En una reciente conferencia de prensa, Gutiérrez informó sobre una revisión a la baja en la proyección de crecimiento económico para México, que ahora se estima en un modesto 1.2%, en comparación con el 1.4% anunciado previamente. Desde 2019, el crecimiento acumulado del país ha sido solo del 5%, contrastando con las cifras de otros países de la región, como India, Perú y Panamá, que han demostrado tasas de crecimiento de doble dígito.
La presidenta del IMEF advirtió que la economía se está contrayendo debido a la falta de inversión y a que las iniciativas gubernamentales para reactivar la economía, como el Plan México, no han producido los resultados esperados. Además, los altos déficits fiscales han llevado a un aumento sustancial de la deuda del país, que se ha multiplicado desde 10.8 billones de pesos en 2018, alcanzando 20.1 billones en marzo de este año. Gutiérrez destacó que estos pasivos adicionales frecuentemente se destinan a proyectos improductivos y a apoyos sociales, lo que no contribuye a generar ingresos suficientes para cubrir los compromisos establecidos.
En un ambiente de creciente presión sobre la calificación crediticia de México, el IMEF alertó sobre la posibilidad de que esta se degrade al primer escalón de grado de inversión, especialmente con el impacto que Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene sobre la deuda pública. Con un déficit fiscal que alcanzó el récord de 5.8% del PIB en 2024, la situación es insostenible y plantea riesgos serios para la estabilidad financiera del país.
En cuanto a la inflación, las previsiones del IMEF apuntan a un cierre de 4.3% este año, ligeramente por encima de las expectativas previas de 4.2%. Esta cifra se mantiene fuera del rango objetivo del Banco de México (Banxico), que es del 3% ±1 punto porcentual. En respuesta a los crecientes costos de energía, el Gobierno Federal ha decidido subsidiar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), especialmente para el diésel utilizado en el transporte de mercancías y la gasolina Magna, que representa el 80% del consumo nacional.
La situación económica de México, caracterizada por un panorama de incertidumbre y un crecimiento anémico, invita a repensar las estrategias de inversión y fiscalidad del país. Mantener el rumbo en un contexto tan desafiante se vuelve esencial para alcanzar un desarrollo sostenible que beneficie a toda la población.
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