México ha decidido dar un giro inesperado al proyecto “Perfect Day” de Royal Caribbean, una de las dos gigantes del turismo de cruceros a nivel mundial. La inversión propuesta, que alcanzaba entre 1,000 y 1,500 millones de dólares en Mahahual, Quintana Roo, ha sido cancelada bajo el argumento de preservar el ecosistema local, que incluye arrecifes, manglares y selva.
El 15 de octubre de 2024, durante una cumbre en Palacio Nacional, la empresa había sido recibida con entusiasmo. En un evento que reunió a 240 ejecutivos de México y Estados Unidos, se anunciaron inversiones por más de 20,000 millones de dólares, en las cuales Royal Caribbean destacaba con su ambicioso proyecto turístico vinculado al Tren Maya. Sin embargo, solo siete meses después, el panorama cambió drásticamente.
El 19 de mayo de 2026, la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena, comunicó que el proyecto no será aprobado. La decisión se tomó tras un año y medio en el que la empresa, que había avanzado con la compra del Puerto Costa Maya por 221 millones de dólares y había solicitado una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), se enfrentó a presiones sociales significativas. En abril de este año, un tribunal federal de Quintana Roo ya había desechado un amparo promovido por organizaciones civiles, permitiendo que la empresa continuara con sus trámites.
Sin embargo, las protestas aumentaron, especialmente una mediática organizada por Greenpeace en el Palacio de Bellas Artes. Las campañas en redes sociales y la recolección de dos millones de firmas culminaron en la petición de la presidenta Claudia Sheinbaum para revisar el proyecto en pro de la protección del arrecife Mesoamericano.
Como parte de la MIA, Royal Caribbean se comprometió a diversas acciones para mitigar su impacto ambiental, como la conservación del suelo y la protección de la fauna local. Sin embargo, la pregunta que resuena ahora es: ¿por qué un proyecto con tales compromisos se ve puesto en cuestión? Las decisiones impulsadas por la presión social, que parecen eclipsar la evaluación técnica realizada por las autoridades, abren un debate sobre los verdaderos intereses en juego y quiénes son los responsables detrás de la fuerte campaña mediática.
Esta decisión ocurre en un contexto donde el gobierno mexicano busca fomentar inversiones privadas. El rechazo a una propuesta de 1,500 millones de dólares plantea preguntas sobre el equilibrio entre desarrollo económico y sostenibilidad ambiental, y sobre cómo este rechazo influirá en la relación futura con la empresa de cruceros.
En otro contexto de inversiones, GM anunció una inversión de 1,000 millones de dólares para fabricar 80,000 vehículos que actualmente se importan desde Asia, aumentando la producción local de partes y componentes. Esta iniciativa, resultado de negociaciones entre la presidenta Sheinbaum y la directora ejecutiva global de GM, Mary Barra, se considera un paso positivo para la economía mexicana.
La historia del proyecto “Perfect Day” se cierra por ahora, pero sus implicaciones sobre el futuro de las inversiones en México aún están por definirse. Habrá que observar cómo reacciona Royal Caribbean ante este desaire y las repercusiones que su decisión tendrá en el desarrollo turístico y económico de la región.
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