Entre enero y abril de 2026, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se enfrenta a un periodo complejo en su operación. Durante estos meses, la nueva integración del organismo resolvió 987 asuntos, lo que equivale a una disminución del 10.9% respecto a los 1,108 casos resueltos en el mismo periodo de 2025 por la administración anterior, que aún funcionaba con el Pleno y dos salas especializadas.
Los datos del Portal de Estadística Judicial revelan que, en los primeros cuatro meses de 2026, los nueve ministros del Pleno de la SCJN analizaron 291 casos en enero, 239 en febrero, 241 en marzo y 216 en abril. En contraste, el Pleno anterior y las salas, que todavía operaban en 2025, resolvieron 286 asuntos en enero, 254 en febrero, 312 en marzo y 256 en abril. Además, la Corte anterior alcanzó a resolver 90 asuntos por dictamen, totalizando 1,198 casos en esos mismos meses.
En abril del año anterior, la SCJN había registrado 6,324 casos ingresados en su sistema, de los cuales 67 eran acciones de inconstitucionalidad, 3,143 amparos directos en revisión, 237 amparos en revisión, 17 conflictos competenciales y 148 contradicciones de criterio. Asimismo, se habían acumulado 211 controversias constitucionales y 405 solicitudes de ejercicio de facultades de atracción, entre otros asuntos.
La reforma judicial de 2024 eliminó las salas que previamente formaban parte de la SCJN, lo que significa que todos los asuntos deben resolverse en el Pleno. Esto ha provocado un incremento significativo en la carga de trabajo de la corte, ya que, entre enero y abril de 2025, se habían turnado 33 casos de un total de 958 recibidos. A lo largo de 2024, la SCJN recibió 16,066 asuntos, de los cuales 3,853 fueron asignados a los ministros para su estudio, resultando en la resolución de 4,317 casos.
Los académicos José Omar Hernández Salgado y Mariana Velasco Rivera destacan la asimetría en la cantidad de casos resueltos entre el Pleno y las Salas. Este fenómeno se debe a dos factores principales: la especialización, que permite una resolución más ágil al concentrar asuntos temáticos entre ciertos ministros, y las condiciones deliberativas. En el Pleno, la discusión y votación de cada proyecto son públicas y mediáticas, mientras que en las Salas se aprueban muchos casos en bloque, lo que incrementa la eficacia.
En un contexto de búsqueda de mejora, la presidenta Claudia Sheinbaum envió al Senado de la República una iniciativa de reforma judicial el 20 de mayo, que propone la creación de secciones dentro de la SCJN. Esta medida busca facilitar el trabajo del Pleno al permitirle conocer los temas que sientan criterios obligatorios, mientras que asuntos de trámite podrían ser gestionados eficientemente en secciones integradas por los ministros. Se espera que esta legislación secundaria regule aspectos como la integración y competencias de estas nuevas secciones.
Estos desarrollos reflejan significativas transformaciones en la SCJN, que no solo afectan el número de casos resueltos, sino que también redefinen su estructura y calidad deliberativa. La labor de la corte en los próximos meses será crucial para entender cómo se adaptan a estas nuevas dinámicas y qué impacto tendrán en el sistema judicial mexicano.
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