La relevancia de la vitamina D en nuestra salud ha cobrado nueva importancia en tiempos recientes, aunque no siempre fue así. Nancy Rodriguez, PhD, RDN, FACSM, profesora de ciencias nutricionales en la Universidad de Connecticut, recuerda una época en las décadas de 1960 y 1970 en la que el consumo de suplementos de vitamina D no era un tema común. Por aquel entonces, la gente disfrutaba del sol sin el uso excesivo de bloqueador solar, lo que quizás llevó a una menor incidencia de deficiencias de este nutriente esencial.
Sin embargo, las prácticas han cambiado drásticamente; hoy en día, la mayoría de las personas trabaja en oficinas y protege su piel del sol. Aunque esto tiene sus beneficios, como la disminución del riesgo de cáncer de piel, también ha llevado a un alarmante aumento de la deficiencia de vitamina D. Un estudio publicado en 2022 reveló que aproximadamente el 41% de la población de EE. UU. no recibe la cantidad adecuada de este nutriente.
La vitamina D es vital para numerosas funciones corporales, incluyendo la fortaleza ósea, la producción de dopamina, el bienestar mental y el apoyo al sistema inmunológico. Sin embargo, es crucial tener cuidado con el uso de suplementos, ya que un exceso puede resultar peligroso. Esto complica la tarea de elegir el suplemento de vitamina D idóneo.
Existen dos formas principales de vitamina D: D2 y D3. La mejor manera de obtener esta vitamina no es a través de suplementos, sino mediante la alimentación y la exposición al sol, tal como señala Allison Miner, EdD, RDN, profesora asistente de nutrición en la Universidad George Mason. Los alimentos ricos en vitamina D incluyen pescados grasos, yemas de huevo y cereales fortificados. Por otro lado, el hígado de res es también una fuente sorprendente.
Sina Gallo, PhD, RD, destaca que la forma D3 se metaboliza y se mantiene en niveles óptimos en el organismo de manera más eficaz que la D2; ambos tipos necesitan ser convertidos al calcitriol, su forma activa, para funcionar. Esto explica por qué los suplementos de D3 suelen ser preferidos.
Por el otro lado, obtener vitamina D del sol es un proceso donde la exposición a los rayos UV-B genera un compuesto que se convierte en vitamina D3 en la piel. Sin embargo, es esencial considerar que esta vía de obtención no siempre es segura ni sostenible debido al riesgo de cáncer de piel. Factor como la ubicación geográfica, el momento del día y el contenido de melanina en la piel pueden afectar la cantidad que una persona puede sintetizar.
Es importante señalar que los signos de deficiencia de vitamina D, tales como la fatiga, la confusión mental y la depresión, son a menudo sutiles y pueden pasar desapercibidos. Esto implica un riesgo adicional de debilidad ósea y muscular, un efecto que Nancy Rodriguez advierte como peligroso.
En resumen, mientras la vitamina D juega un papel crítico en la salud general, tanto la cantidad que consumimos a través de la dieta como la sensible exposición al sol deben ser consideradas con seriedad para evitar deficiencias y mantener un bienestar óptimo.
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