El pasado 4 de junio de 2026, la emblemática Plaza de La Maestranza en Sevilla vibró con la corrida del Corpus Christi, que se llevó a cabo bajo un halo de solemnidad y un ambiente cargado de expectación. En esta ocasión, quien acaparó todas las miradas fue Morante de la Puebla, reconocido torero que, con su excepcional maestría, dejó huella tras cortar tres orejas en una tarde que, aunque memorable, no se considera la más redonda de su carrera en este emblemático recinto.
El evento comenzó con una notable presentación de los toros, que fueron en su mayoría de procedencia García Jiménez y Garcigrande. A pesar de que algunos animales, como el segundo y el cuarto, presentaron deficiencias en su cría y compresión, los aficionados pudieron disfrutar de la nobleza de varios ejemplares, especialmente del segundo y del tercero. Morante, con su inconfundible estilo, se enfrentó a tres toros: culminó su actuación inicial con una estocada atravesada que le valió una oreja y, posteriormente, una estocada más limpia que le otorgó dos orejas adicionales. Esta actuación le permitió salir a hombros por la famosa Puerta del Príncipe, un hito que ha alcanzado en tres ocasiones a lo largo de su dilatada carrera.
Por su parte, Juan Ortega y Pablo Aguado no lograron alcanzar el mismo nivel de éxito que Morante. El primero de ellos recibió una ovación tras un momento de pinchazo y una estocada, pero cayó en el silencio tras su siguiente intento. Aguado, aunque también aplaudido tras su primera faena, se encontró con el mismo destino de silencio en su segundo toro, marcado por una estocada trasera.
La corrida atrajo a un lleno absoluto, una evidencia palpable de la pasión que despierta la tauromaquia en esta plaza histórica. La combinación de la habilidad de los toreros y la calidad de los toros presentados brindó momentos de gran belleza y emoción, que fueron apreciados por un público entregado y apasionado.
En conjunto, la corrida del Corpus Christi se erigió como un evento significativo en la temporada taurina, resaltando no solo el arte del toreo, sino también la conexión profunda entre los toreros y su afición. Aunque Morante de la Puebla continúa en un momento de gran lucidez y éxito, la jornada también sirvió para recordar que en el mundo del toro, cada actuación es un nuevo reto, a la espera de ser conquistado.
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