Una columna de humo oscuro se alzó rápidamente del puerto de Constanza, Rumania, la mañana del 5 de junio de 2026, tras la explosión de un dron marítimo. Este incidente ocurrió en el contexto de la guerra en curso entre Rusia y Ucrania y, afortunadamente, no causó víctimas, según informes del Ministerio de Defensa rumano. A las 10:30 AM, el dron se autodetonó en la terminal, lo que llevó a un despliegue inmediato de las fuerzas de seguridad.
Las autoridades rumanas actuaron rápidamente: el Servicio de Inteligencia, la guardia costera y el Ministerio de Defensa aseguraron y aislaron el área afectada. El dron, según se aclaró, no formaba parte del arsenal del ejército rumano ni había participado en las recientes maniobras militares en el Mar Negro. La zona fue evacuada para proteger a la población local, mostrando una respuesta coordinada ante una amenaza inminente.
Este episodio se produce solo una semana después de un incidente similar, cuando un dron aéreo ruso, involucrado en un ataque contra Ucrania, se desvió y colisionó con un edificio de apartamentos en Galati, Rumania, hiriendo a dos personas. Estos eventos subrayan la creciente preocupación por las incursiones de drones, que afectan no sólo a Ucrania, sino también a los países miembros de la OTAN, alterando la seguridad regional.
Raed Arafat, jefe del Departamento de Situaciones de Emergencia, anunció en una conferencia de prensa que se habían desplegado helicópteros para buscar cualquier dron adicional en la zona. “Existe la posibilidad de que haya otros drones. No estamos alarmados, pero tomamos medidas preventivas”, aseguró. La alerta se distribuyó mediante mensajes de texto a los residentes cercanos, enfatizando la naturaleza crítica de la situación.
Nicusor Dan, presidente de Rumania, reconoció la rapidez y efectividad de las fuerzas del orden en la gestión del incidente y subrayó que la protección de vidas humanas y de la infraestructura portuaria era la prioridad principal. En este contexto cada vez más volátil, se hace evidente que la seguridad en la región está bajo una presión constante, en gran parte debido a la guerra en curso desatada por Rusia.
Ambos incidentes, junto con un anuncio del Ministerio de Defensa sobre la neutralización de minas marinas en la región, son indicadores de las tensiones crecientes en el Mar Negro. Desde el inicio del conflicto, se han contabilizado varios ataques con drones que han cruzado la frontera, reforzando el riesgo y la delicadeza del entorno de seguridad en el que se encuentran los vecinos de Ucrania.
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