Una reciente investigación ha arrojado luz sobre el enigma del altar de Stonehenge, uno de los monumentos prehistóricos más icónicos del mundo. Se pensaba que esta notable pieza de piedra, junto con los demás bluestones de Stonehenge, se originaba en Gales. Sin embargo, un análisis de huellas geológicas ha revelado que su verdadero hogar está en Escocia. Esta revelación ha despertado un renovado interés sobre cómo este imponente bloque de piedra pudo haber sido trasladado a través de las 435 millas que separan Escocia de Salsbury Plain en Inglaterra.
Un equipo de científicos de la Curtin University, en Australia, y expertos de varias instituciones del Reino Unido, incluido Sheffield Hallam University, ha estado trabajando en este rompecabezas. Sus hallazgos se publicaron el 4 de junio en una prestigiosa revista especializada.
La construcción de Stonehenge tuvo lugar en varias etapas por pueblos neolíticos y de la Edad de Bronce, entre aproximadamente 3000 a.C. y 1500 a.C. Este Coloso de piedra está compuesto por un círculo externo y un arco interior de trilitos de arenisca, en un entorno caracterizado por sus impresionantes bluestones, que fueron extraídos de las colinas de Preseli en Gales, 180 millas al oeste. La imponente altar de piedra situada en su corazón se cree que fue colocada durante la segunda fase de construcción, entre 2620 y 2480 a.C.
Las pruebas geológicas han confirmado que las areniscas del monumento provienen de los Marlborough Downs, a solo 20 millas de distancia. Por otro lado, los bluestones, que varían en peso entre 2 y 5 toneladas, presentan un claro desafío logístico en su transporte. A pesar de diversas teorías sobre cómo se movieron estas piedras, que incluían la posibilidad de que fueran transportadas por el hielo durante la última glaciación, una investigación previa había descartado esta opción para los bluestones, concluyendo que fueron trasladados por el esfuerzo humano.
El equipo de investigación ahora ha realizado un avance significativo en sus estudios, sugiriendo que el movimiento del altar de piedra podría haber sido un proceso combinado que involucraba tanto el transporte humano como el efecto de las corrientes glaciares. Después de analizar antiguos flujos de hielo, los científicos proponen que el altar pudo haber sido arrastrado por un glaciar desde la cuenca de Orkney, en el noreste de Escocia, hasta Dogger Bank, una extensión sumergida que antes conectaba Gran Bretaña con Europa continental.
La colaboración de los investigadores ha demostrado que, aunque los glaciares pueden haber llevado la piedra hasta Dogger Bank, sería necesario un esfuerzo humano considerable para transportarla hacia el sur hasta Salsbury Plain. El Dr. Anthony Clarke, coautor del estudio, destaca que mover un bloque de esta magnitud requeriría planificación, precisión y una profunda comprensión del paisaje, además de un notable esfuerzo colectivo.
El Dr. Remy Veness, también coautor del estudio, apunta a las implicaciones culturales de estos hallazgos. Sugiere que los pueblos de Doggerland probablemente otorgaron un significado cultural a la Piedra del Altar mucho antes de que fuera incorporada a Stonehenge, considerando su valor lo suficientemente elevado como para ser movida al menos en dos ocasiones: primero para evitar su sumersión a causa del aumento del nivel del mar y después hasta su ubicación actual.
Este estudio no solo resuelve un enigma geológico; también ofrece un vistazo a la rica intersección de cultura, tecnología y dedicación que caracterizaba a las antiguas sociedades que construyeron Stonehenge. A medida que seguimos desentrellando estos misterios, se abre una ventana fascinante hacia las crónicas de la humanidad y su capacidad para manipular el entorno en la búsqueda de significado y comunidad.
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