En un giro sorpresivo en la política armenia, más de 40 personas han sido detenidas por su presunta implicación en un escándalo de compra de votos, justo horas antes de las elecciones legislativas programadas. Estas detenciones, llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad del país, están vinculadas al principal partido opositor, Armenia Fuerte, conocido por su cercanía al Kremlin. El Comité de Investigación de Armenia fue el encargado de dar a conocer la operación, que se enmarca en una de las campañas más polarizadas que ha vivido la nación en los últimos años.
La ciudad de Artashat, a las afueras de Ereván, fue el escenario de estos arrestos. Los detenidos supuestamente ofrecieron sobornos que variaban entre 100,000 y 500,000 drams armenios (aproximadamente entre 270 y 1,300 dólares) a más de un centenar de votantes, en un intento de manipular el resultado electoral en favor del partido opositor. Según la investigación, un candidato a diputado de Armenia Fuerte organizó este esquema con la ayuda de colaboradores.
El primer ministro Nikol Pashinian, líder del partido oficialista Contrato Cívico, ha denunciado públicamente estas prácticas corruptas, instando a la policía a actuar contra aquellos que intentan “comprar votos”. Pashinian, cuya candidatura figura como la favorita en los sondeos con cerca del 30% de intención de voto, ha hecho un llamado a la integridad del proceso electoral, afirmando que no se debe permitir ninguna forma de manipulación.
Las acusaciones de compra de votos han exacerbado la feroz disputa entre el Gobierno y la oposición. Armenia Fuerte, liderado por el empresario Samvel Karapetián, ha visto a su estructura directiva involucrada en este escándalo, mientras Karapetián enfrenta arresto domiciliario por presunta incitación a un golpe de Estado. La oposición rechaza tales acusaciones, denunciando lo que consideran una persecución política que busca excluirlos de la contienda electoral.
Las autoridades han resaltado que estos sobornos forman parte de una estrategia más amplia para alterar los resultados de las elecciones. En total, alrededor de 2.5 millones de armenios están llamados a las urnas, y se reporta que los pagos a los votantes estaba dirigidos a sectores específicos de Artashat, donde se ofrecían montos que iban de 235 a 1,177 euros por sufragar a favor de Armenia Fuerte.
Además de las tensiones internas, el contexto geopolítico está igualmente cargado. Pashinian ha responsabilizado no solo a la oposición local, sino también a “potencias extranjeras”, en particular a Rusia, que supuestamente ha financiado campañas para desestabilizar su gobierno y ha facilitado el traslado de ciudadanos armenios desde Rusia para que voten. Las declaraciones desde Moscú han cuestionado la legitimidad de los comicios, sugiriendo que si las condiciones de elecciones justas no se garantizan, el proceso electoral sería considerado ilegal.
Por su parte, la Unión Europea y Estados Unidos han expresado su apoyo al gobierno de Pashinian, resaltando su compromiso con la soberanía armenia y la integridad del proceso electoral. Mientras tanto, el panorama político del país se agudiza, y los últimos acontecimientos subrayan un momento decisivo para Armenia, con implicaciones tanto en el ámbito interno como en sus relaciones internacionales.
La composición final del Parlamento no solo influirá en las políticas internas, sino que también definirá el rumbo de las negociaciones de paz con Azerbaiyán en el contexto del conflicto por Nagorno Karabaj. En este ambiente de creciente polarización, las elecciones del domingo se perfilan como una batalla crucial, con la mirada del mundo centrada en el futuro político del país.
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