La economía circular se presenta como una estrategia global indispensable, y no simplemente como una tendencia ecológica pasajera. Este enfoque desafía el antiguo modelo lineal de “tomar, hacer, desechar”, invitando a una reconsideración profunda sobre la vida útil de los productos y la generación de residuos. En este contexto, surge REPVC, una asociación civil dedicada a la recolección y procesamiento de residuos plásticos de grado médico, particularmente aquellos derivados de terapias de diálisis.
Fundada por un grupo de especialistas en nefrología y expertos en plásticos, REPVC se propone mitigar el impacto ambiental generado por desechos médicos al darles una segunda vida en la industria termoplástica. Este esfuerzo está alineado con el concepto de “nefrología verde”, que busca reducir la huella ambiental de las terapias de reemplazo renal. Nathan Berman Parks, uno de los cofundadores de REPVC, destaca que la organización ha experimentado un crecimiento notable en el último año y medio, periodo durante el cual implementaron mejoras logísticas, como la adquisición de vehículos para la recolección de residuos y la ampliación del equipo.
La recolección se realiza directamente en los hogares de los pacientes, facilitando el proceso de desecho de bolsas de diálisis, las cuales son comúnmente rechazadas por el servicio de recolección convencional. Aunque representa una población menor en comparación con otras enfermedades, los pacientes en diálisis generan una cantidad desproporcionada de desechos, utilizando, en promedio, hasta 240 bolsas mensuales. El material recolectado se limpia, muele y convierte en hojuelas que se transforman en productos como suelas de tenis, revestimientos de cables, mangueras y sillas.
Ileana Berman Parks, cofundadora de REPVC, enfatiza la importancia de la economía circular, donde los residuos se reincorporan a la cadena productiva. Este modelo no solo ayuda a reducir la demanda de plástico virgen, sino que también actúa como un “banco de CO2”. Sin embargo, los directivos de REPVC reconocen que el modelo enfrenta desafíos significativos en México, como altos costos operativos y la subvaloración del reciclaje en el mercado.
A pesar de los avances, la economía circular sigue siendo más costosa que la tradicional, debido a la logística de recolección y los tramites administrativos que dificultan su expansión, especialmente en áreas urbanas como la Ciudad de México. El reconocimiento del valor de los productos reciclados, tanto por parte de empresas como de consumidores, es crucial para avanzar hacia una sociedad más sostenible. Actualmente, REPVC produce cuatro toneladas mensuales de material reciclado, con capacidad para alcanzar doce.
Una colaboración reciente con la marca de calzado Panam ha demostrado que es posible desarrollar productos de calidad utilizando materiales reciclados, ayudando a cambiar la percepción de que el reciclaje implica menor calidad. La experiencia de REPVC resalta no solo el potencial de la economía circular, sino también la necesidad de un compromiso colectivo para promover un futuro más sustentable.
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