Cada 12 de junio se recuerda el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una iniciativa promovida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) destinada a visibilizar una problemática que afecta a millones de niñas, niños y adolescentes en todo el mundo. La conmemoración de este año cobra especial relevancia, ya que se alinea con la Sexta Conferencia Mundial sobre la Eliminación del Trabajo Infantil, celebrada en Marrakech, Marruecos. En este contexto, gobiernos y organismos internacionales se unieron para resaltar la urgencia de acelerar acciones que erradiquen esta práctica.
Bajo el lema “Tarjeta roja al trabajo infantil: juego limpio para niños, trabajo decente para adultos”, la campaña busca reafirmar la necesidad de políticas públicas que aseguren educación de calidad, protección social, empleos dignos para los adultos y una implementación más efectiva de las leyes que salvaguardan los derechos de la infancia.
Según estimaciones recientes de la OIT y UNICEF, cerca de 138 millones de niños y niñas en el mundo continúan trabajando, de los cuales aproximadamente 54 millones realizan labores consideradas peligrosas. A pesar de ciertos avances a lo largo de los años, los organismos y expertos del sector advierten que el ritmo actual de progreso es insuficiente para alcanzar la meta de erradicar el trabajo infantil. La agricultura es el sector más afectado, concentrando el 61% de los casos, seguido por los servicios (27%) y la industria (13%).
A nivel regional, África subsahariana se destaca como la región con mayor número de casos, con alrededor de 87 millones de niñas y niños involucrados en situaciones de trabajo infantil. En contraste, Asia y el Pacífico han mostrado mejoras significativas desde 2020, mientras que América Latina y el Caribe han logrado reducir la cifra de menores en estas condiciones de ocho a siete millones.
Es importante diferenciar qué constituye realmente el trabajo infantil. La OIT aclara que no todas las actividades de los menores se consideran trabajo infantil. Ayudar ocasionalmente en casa o participar en el negocio familiar puede contribuir positivamente al desarrollo de habilidades. Sin embargo, el trabajo infantil se define como cualquier actividad que prive a las niñas y niños de su niñez, afecte su educación o los exponga a riesgos. Entre las formas más extremas se encuentran la esclavitud, la trata de personas y el reclutamiento para conflictos armados.
En México, el panorama refleja un reto significativo. Según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022, aproximadamente 3.7 millones de niños y adolescentes de entre 5 a 17 años estaban en situación de trabajo infantil, lo que representa un 13.1% de esta población. De ellos, el 48.6% realizaba actividades no permitidas y el 42.9% se dedicaba a quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas. El sector agropecuario es el que acumula la mayor proporción de casos de trabajos no permitidos.
Ante esta situación, la OIT y UNICEF han hecho un llamado urgente a los gobiernos para fortalecer redes de protección social, ampliar el acceso a educación de calidad y garantizar empleos dignos. También, subrayan la importancia de que las empresas asuman una mayor responsabilidad en la prevención de la explotación infantil dentro de sus cadenas de suministro.
Este 12 de junio es un recordatorio de que detrás de cada cifra hay historias reales de niños cuyos derechos aún están en riesgo. Transformar los compromisos asumidos en Marrakech en acciones concretas es un desafío que debemos enfrentar con determinación, para avanzar hacia un mundo donde el trabajo infantil sea erradicado y todos los niños puedan disfrutar de su infancia y su derecho a una educación de calidad.
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