El sistema energético colombiano enfrenta desafíos significativos, impulsados por dos factores críticos: la inminente llegada del fenómeno de El Niño y un notable déficit en la producción de gas natural. En este contexto, el país ha tenido que aumentar sus importaciones para cubrir la demanda interna, alcanzando niveles récord que reflejan una creciente dependencia de fuentes externas.
En la primera semana de junio de 2026, el país registró la mayor cantidad de gas natural importado en su historia, alcanzando un preocupante 32% de la demanda nacional, lo que equivale a 299.1 Gbtud. Esta cifra supera el récord previo de octubre de 2024, cuando las importaciones alcanzaron un 31% del total de la demanda. Este incremento en las importaciones es un claro indicador del deterioro en la producción nacional de gas, que ha disminuido de forma continua durante los últimos cuatro años.
De acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, la producción fiscalizada de gas ha mostrado un descenso notable. Mientras en 2022 la producción promedio fue de 1,678 millones de pies cúbicos por día (Mpcd), en 2023 esta cifra cayó a 1,546 Mpcd, continuando una tendencia a la baja con proyecciones de 1,428 Mpcd para 2024 y 1,259 Mpcd en 2025. Hasta abril de 2026, la producción se situó en 1,127 Mpcd, lo que representa una disminución de 551 Mpcd en cuatro años.
Expertos como Sergio Cabrales, docente de la Universidad de los Andes, destacan la urgencia de fortalecer el desarrollo del sector energético. La caída sostenida en la producción resalta la necesidad de promover nuevas inversiones y un entorno regulatorio estable que fomente la seguridad energética. En este ambiente de altos precios, las condiciones son favorables para revitalizar la industria y aumentar la producción.
Un análisis reciente de Moody’s anticipa que la participación de las importaciones de gas en la oferta nacional continuará en ascenso y se podría registrar un nuevo récord al cierre de 2026. Este escenario plantea un interrogante sobre la sostenibilidad del sistema energético colombiano y la capacidad del país para gestionar sus recursos de manera eficaz en un futuro cada vez más incierto.
La situación de presión en el sector energético es un llamado urgente para que las autoridades y el sector privado colaboren en la búsqueda de soluciones que garanticen el acceso a energía asequible y sostenible, minimizando así la dependencia de fuentes externas en un contexto global cambiante.
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