En un hito histórico en el uso de tecnología militar, Estados Unidos ha registrado el primer rescate exitoso de soldados en una misión de combate mediante un dron marítimo. Este evento tuvo lugar frente a las costas de Omán, donde dos soldados estadounidenses fueron salvados tras el derribo de su helicóptero Apache, incidentes que se alinean con el tenso panorama geopolítico en el Medio Oriente.
El rescate de estos soldados, confirmado por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), fue realizado utilizando un dron marítimo modelo Corsair, de 7,3 metros de longitud y con capacidad para transportar hasta 450 kg. Este dron tiene la habilidad de desplazarse a velocidades superiores a 35 nudos, equivalentes a unos 65 km/h, y fue elegido específicamente para minimizar la exposición de más tropas a posibles ataques por parte de Irán en la zona crítica del estrecho de Ormuz.
A tan solo dos horas del accidente, los tripulantes fueron rescatados de manera segura. Según CENTCOM, los soldados se encuentran en condiciones estables tras ser extraídos del agua. Este uso innovador de un vehículo no tripulado destaca un avance significativo en los procedimientos de rescate en situaciones peligrosas, al sustituir métodos tradicionales como el envío de barcos o helicópteros con personal a bordo, que habrían sido vulnerables al fuego enemigo.
Bryan Clark, especialista en drones navales del Hudson Institute, describió el Corsair como del tamaño de un barco pesquero de cubierta plana, equipado con una cámara de 360 grados, radar de largo alcance y sensibilidad electrónica para captar comunicaciones. Aunque esta embarcación puede operar de forma autónoma, se estima que fue controlada manualmente durante esta misión para garantizar que se llegara con precisión a la ubicación de los náufragos, quienes simplemente abordaron el dron desde el agua de manera similar a como lo harían en un bote.
La operación fue ejecutada por la Fuerza de Tarea 59, la primera unidad de la Marina estadounidense dedicada exclusivamente a sistemas no tripulados, creada en 2021 y activa en Medio Oriente desde marzo. Durante el rescate, el Corsair trasladó a los militares en la madrugada, llevándolos a un lugar seguro donde posteriormente fueron recogidos por un helicóptero.
El Corsair no solo desempeña un papel esencial en misiones de rescate, sino que también está diseñado para la detección de minas y labores de vigilancia en aguas estratégicas. A medida que la Marina continúa evaluando la versatilidad de este dron en el estrecho de Ormuz, se mantiene un interés creciente por parte del Departamento de Defensa en estas tecnologías.
En 2025, el fabricante del Corsair fue adjudicado un contrato de USD 392 millones para expandir su flota de estas embarcaciones autónomas, con alrededor de 50 unidades actualmente en servicio. Este uso del dron durante un rescate no solo representa un cambio en los protocolos de intervención en zonas de riesgo, sino que también refleja un claro compromiso de Estados Unidos de minimizar el riesgo humano en operaciones navales futuras.
Este evento, que resalta la efectividad de los sistemas no tripulados, podría establecer un nuevo estándar en la manera en que se llevan a cabo las operaciones militares en situaciones de alta tensión, abriendo puertas a transformaciones en la intervención en conflictos armados.
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