El Mundial de Fútbol ha comenzado, pero en medio de la celebración, el Estadio Ciudad de México se convirtió en el escenario de un encuentro de realidades contrastantes. Mientras miles de aficionados celebraban el torneo deportivo más importante del planeta, afuera del icónico estadio, cientos de manifestantes reclamaban justicia por diversas causas, especialmente en relación a la crisis de las personas desaparecidas en el país.
Emilia Castillo Maceda, quien busca a su hermana Isabel, desaparecida en el Estado de México en 2021, expresó con frustración: “¿Cómo es posible que el gobierno se tome el tiempo de organizar un mundial, haga reuniones, traiga artistas extranjeros y no haya suficiente presupuesto para buscar a las personas desaparecidas?”. Para Emilia, la euforia del Mundial pierde relevancia ante el dolor que siente por su pérdida: “A mí, el Mundial es lo que menos me importa en este momento”.
La voz de los familiares de desaparecidos resonó con fuerza. Una hija de Plácida Martínez Castañeda, quien lleva desaparecida desde 2024, afirmaba: “Vine a pedir por nuestros derechos como buscadores. Exigir mi derecho de búsqueda. Venimos pacíficamente, pero nos bloquean bastante el camino”. Las manifestantes, entre ellas las Madres Buscadoras, intentaron acercarse al estadio con lonas que exhibían las fichas de búsqueda de sus seres queridos. Bajo el lema “México campeón en desaparición”, buscaban visibilizar la dura realidad que enfrentan: “No hay nada que celebrar, hay tanta violencia, tanta desgracia”, concluía la voz de una madre buscadora.
A pesar de los cercos policiacos, lograron acercarse al Estadio, donde las medidas de seguridad intentaron contener su mensaje. Las Madres Buscadoras tuvieron que retirarse tras varias horas, frustradas pero firmes en su propósito de hacer eco de una crisis que no debe ser ignorada.
Al mismo tiempo, otros grupos, como estudiantes, maestros y trabajadores de la salud, también intentaron hacerse escuchar. Sin embargo, muchos de ellos se encontraron con operativos de seguridad que les impedían avanzar. En el caso de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), varios de sus integrantes debieron regresar a su plantón en el Centro Histórico, tras ser detenidos a pocos kilómetros del evento.
La tensión aumentó en las inmediaciones del estadio cuando un grupo encapuchado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se enfrentó con la policía, resultando en disturbios que dejaron varios heridos y al menos 11 detenidos, quienes más tarde fueron liberados. Durante estos enfrentamientos, se registraron daños a vehículos, así como vandalismo en la infraestructura pública.
Con el partido inaugural en marcha, la mayoría de los manifestantes se alejaron, pero dejaron en claro que sus exigencias de justicia y visibilidad no cesarían ante la celebración mundialista. La disparidad entre la alegría de muchos y el lamento de otros puso de manifiesto las profundas injusticias que persisten en el país. Este contraste resuena como un eco que clama por atención y acción en una nación que enfrenta desafíos inmensos en su lucha por la verdad y la justicia.
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