David Hockney, el célebre artista británico conocido por su innovador estilo y obras icónicas, falleció el 11 de junio de 2026 a los 88 años en su hogar. Su funeral, acorde a sus deseos, se llevó a cabo en una ceremonia privada con solo dos asistentes: su pareja, Jean-Pierre Gonçalves de Lima, de 61 años, y su gran sobrino, Richard Hockney, de 33 años, quien también trabajó como asistente del artista y frecuentemente posó para él. Ambos son administradores de la Fundación David Hockney, creada por el artista en 2008.
El impacto de Hockney en el mundo del arte ha sido profundo. Reconocido por obras como “The Splash”, dejó un legado duradero que fue homenajeado por figuras públicas como Keir Starmer y el Rey Carlos, quienes elogiaron su “carácter vibrante e inconfundible”. Aunque Hockney optó por un funeral íntimo, su publicista, Erica Bolton, anunció que su vida y obra serán celebradas en una serie de memoriales programados en diferentes lugares, que incluirán Londres y Yorkshire.
En línea con la voluntad del artista, se ha planeado una ceremonia conmemorativa en Londres para la primavera de 2027, seguida por eventos en Yorkshire, París y Los Ángeles. Bolton comunicó que, debido a la gran cantidad de consultas sobre los arreglos del funeral y los memoriales, es fundamental aclarar que la ceremonia fue privada y debe respetarse la privacidad de los dos asistentes.
David Hockney, que rechazó un título de caballero en 1990, era conocido por su desdén hacia los premios, afirmando que “no valoro los galardones de ningún tipo; valoro a mis amigos”. A lo largo de su carrera de más de seis décadas, creó aproximadamente 35,000 obras, entre las que destaca la ventana dedicada a la Reina Isabel II en la Abadía de Westminster, donde se espera se lleve a cabo una de las ceremonias conmemorativas.
Su generosidad también es notable; donó cerca de 8,000 obras a su fundación, cuyo valor total superaba los 1,000 millones de libras en 2024. En los próximos meses, los admiradores de Hockney podrán disfrutar de una exposición gratuita titulada “David Hockney: A Year in Normandie and Some Other Thoughts About Painting”, que estará abierta en la Serpentine de Londres hasta el 23 de agosto. Además, se anticipan dos exposiciones más de su trabajo el próximo año, en Tate Britain y en el Turbine Hall de Tate Modern.
La reciente muerte de Hockney ha generado un notable aumento en la demanda de sus obras. Durante Art Basel, los compradores tuvieron una de las primeras oportunidades de adquirir sus creaciones desde su fallecimiento, resultando en un aumento de más del 1,200% en la demanda en las 48 horas posteriores a su muerte, según la autora Clare McAndrew, quien destaca un “aprovechamiento” en el mercado del arte.
Así, el legado de Hockney, tanto en el ámbito artístico como en su influencia cultural, continúa resonando mientras se establecen los planes para recordar su vida y obras a nivel global.
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