El correr detrás de una pelota, de diferentes materiales, y golpearla con diversas partes del cuerpo es un hecho multicultural y antiguo. En China, durante la dinastía Han, hace dos mil años se jugaba el cuju; los jugadores debían pegarle a una pelota con los pies hacia una red. Posteriormente en Japón surgió el kemari, una variante más ceremonial.
Las culturas maya y mexica también practicaron juegos de pelota con reglas diferentes. Los aborígenes del territorio continental hoy estadounidense practicaban el pasuckuakohowog y en Alaska el asqaqtuk. En la Amazonia boliviana, los indígenas corrían tras bolas de goma.
En Europa, el harpastum romano y el episkyros griego también sentaron bases importantes. En Groenlandia y Australia se practicaban juegos con similitudes al fútbol y rugby.
En la Edad Media, en las islas británicas, se practicaban juegos de pelota sin reglas. El rey Eduardo II lo prohibió en 1314 debido a su violencia, pero siguió practicándose ilegalmente.
En Francia, el soule era un juego igualmente intenso. Se jugaba en campos abiertos, bosques o incluso villas. Los balones eran fabricados con cuero, vejigas de cerdo o madera. También en 1365, el rey Carlos V intentó prohibirlo.
En Italia, el “calcio florentino” surgió en Florencia (siglo XVI). Este juego enfrentaba a dos equipos de 27 jugadores en un campo cubierto de arena. Las reglas, definidas por Giovanni Bardi en 1580.
El fútbol de carnaval en las islas británicas es otro antecedente del juego moderno.
Esta tradición junto con influencias de toda Europa delinearon el perfil del balompié moderno. Cuyo origen se vincula a las escuelas británicas del siglo XVI, que iniciaron la reglamentación de las variantes del fútbol de carnaval. El juego se incluyó en las actividades de recreación y educación física e inició el camino de la aristocratización.
Durante los siglos XVIII y XIX, cada colegio desarrolló sus propias reglas. En Rugby, Marlborough y Cheltenham se permitía usar pies y manos. En Shrewsbury y Winchester, el juego priorizaba el dribleo. Eton y Harrow impulsaron el uso de grandes campos al aire libre, mientras que Westminster integró tackles en un estilo más rudo. En 1848, estas escuelas se reunieron en Cambridge para unificar criterios y crear las Reglas de Cambridge.
A lo largo del siglo XIX, se definieron reglas fundamentales, como las del fuera de juego. Aunque muchos códigos escolares desaparecieron, tres colegios aún practican sus variantes originales.
Eton cuenta con dos juegos: el de campo, que combina aspectos de fútbol y rugby, y el de pared, jugado en un espacio angosto con un muro lateral. En Harrow, el balón se maneja mayormente con los pies, pero las manos se usan para detenerlo o empujar a adversarios. Winchester, en cambio, utiliza redes para mantener el balón en juego y prohíbe que un jugador toque la pelota dos veces consecutivas.
Representantes de 12 clubes se reunieron en un pub londinense el 26 de octubre de 1863. Once de ellos acordaron formar la Football Association (FA), con el fin de unificar las reglas del juego nacional e internacionalmente.
El fútbol se profesionalizó oficialmente en 1885 en Inglaterra, tras años de tensiones entre los clubes de clase trabajadora del norte y las élites amateurs del sur; porque los proletarios no tenían recursos para adquirir los implementos y para viajar a los encuentros. Esto permitió que se pagara a los jugadores y condujo a la creación de la Football League en 1888, la primera competición profesional regular.
El fútbol se extendió primero por Europa y luego por todo el mundo; tres son los factores esenciales: la expansión del Imperio Británico, su proletariado (marineros, ferroviarios, obreros fabriles) y la emigración europea.
Dinamarca y los Países Bajos formaron sus asociaciones en 1889. A finales de siglo el deporte ya se había arraigado en Italia, Hungría y Rusia. A principios del siglo XX se sumaron Alemania, Bélgica, Noruega, Checoslovaquia y España, entre otros países.
Los marineros británicos introdujeron el fútbol a partir de los años 1870, principalmente en Argentina y Uruguay y el sur de Brasil. La primera liga fue la Argentina, fundada en 1891, y su federación en 1893; la de Chile en 1895, que están entre las diez más antiguas del mundo.
En 1901 Uruguay y Argentina se enfrentaron por primera vez, siendo éste el primer partido internacional fuera del Reino Unido. Este clásico se convirtió en el encuentro internacional más jugado de la historia del fútbol.
En Estados Unidos el fútbol procede de los años 1860. En África el movimiento colonial británico fue el factor esencial en la introducción del fútbol. En Asia el balompié salió del ámbito universitario hasta los años 1980, cuando la globalización económica y las relaciones con Occidente se intensificaron.
“Se formaron clubes, se crearon competiciones (como la FA Cup de 1871) y se crearon federaciones nacionales que culminaron con la fundación de la FIFA, en 1904 en París. El fútbol se convirtió entonces en un fenómeno mundial, codificado y organizado”.
En 1898 se fundó en El Mineral del Real del Monte el Pachuca Athletic Club integrado por mineros británicos. La Liga Mexicana de Fútbol Amateur se creó en 1902 y la Federación Mexicana de Fútbol en 1927. La etapa profesional comenzó en la temporada 1943-1944 con la creación de la Liga Mayor. Clubes históricos de colonias de inmigrantes como Asturias, Real España y Moctezuma participaron junto con los fundadores que perduran hasta hoy: Pachuca, América, Atlas, Toluca, Necaxa y Guadalajara.
La primera Copa Mundial se realizó en 1930 en Uruguay, país que ganó el campeonato. La competencia se ha efectuado en 23 ocasiones incluyendo la competencia actual y se suspendió en dos debido a la Segunda Guerra Mundial.
Europa se ha quedado 12 veces con la copa y América Latina con 10. Brasil la ha ganado en cinco ocasiones, Italia y Alemania en cuatro.
La etapa de 1930 a 1990 se caracteriza porque las sedes se otorgaron a países con tradición y afición futbolera de Europa y América Latina. A partir de 1994 cuatro de ocho copas se organizaron por intereses políticos y mercantilistas: Estados Unidos 1994; Corea del Sur y Japón 2002; Sudáfrica 2010; Qatar 2022 y la sede tripartita Estados Unidos, Canadá y México 2026.
Los casos públicos de corrupción para obtener las sedes de las copas han sido en 2015 (Rusia), en 2022 (Qatar) y 2026.
México está participando en la organización del mundial en condiciones desventajosas financieras y geopolíticas, porque la manipulación mediática del deporte es un mecanismo de los aparatos ideológicos de dominación o del llamado “poder blando”.
La sede del mundial de 2026 se definió en 2018, durante el primer mandato de Trump. La jugada geopolítica le salió bien, porque Estados Unidos, al ser país sede con el mayor número de juegos a realizar de los tres países, automáticamente participa en el torneo, no tiene que ganarse su lugar compitiendo.
El gobierno de Peña Nieto firmó un acuerdo con la FIFA con seguridad gratis hasta para los funcionarios de la FIFA, exenciones de impuestos a la FIFA y empresas y otros beneficios.
Entre las innovaciones de la FIFA para incrementar sus ganancias están las tarifas dinámicas que se venden según la oferta y la demanda. La propia organización ha calculado que entre 2023 y 2026 sus ganancias alcanzarán los 13 mil millones de dólares.
Por otra parte, la sumisión de la FIFA llegó al extremo de la entrega de un premio de la paz recién inventado al presidente Trump el 5 de diciembre de 2025, durante el sorteo de los juegos para el mundial.
Se calcula que 270 millones de personas practican el fútbol como aficionados o profesionales (130 mil). El deporte más popular del mundo se encuentra en tensión entre los intereses mercantilistas y geopolíticos y el espíritu de la afición que no decae.
Profesor UAM-I
@jsc_santiago
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