El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) llevó a cabo una serie de ataques aéreos contra múltiples objetivos militares en Irán, cumpliendo órdenes directas del presidente Donald Trump. Este operativo se produjo la noche del sábado, en un contexto de creciente tensión en el estratégico estrecho de Ormuz, vital para el tráfico marítimo global.
La operación se desencadenó tras un incidente en el que un dron iraní impactó contra el buque petrolero M/T Kiku, que navegaba con bandera panameña. Este ataque ocurrió a las 4:30 a.m. hora del este de EE. UU., mientras el barco transportaba más de dos millones de barriles de crudo. CENTCOM destacó que Irán había recibido previamente la oportunidad de detener sus acciones ofensivas después de un ataque anterior al buque M/V Ever Lovely, pero optó por continuar con sus hostilidades.
El comunicado de CENTCOM subrayó la naturaleza defensiva de los ataques, afirmando que estaban diseñados como respuesta a la “persistente agresión iraní contra la navegación comercial”. Los aviones estadounidenses fueron dirigidos a instalaciones de vigilancia, sistemas de comunicación, sitios de defensa aérea, depósitos de drones y capacidades de minería submarina en manos de las fuerzas iraníes.
Poco antes de la ejecución de estos ataques, varios medios iraníes reportaron múltiples explosiones en las regiones de Sirik y Qeshm, en la parte iraní del estrecho. La televisión pública IRIB citó a fuentes militares que atribuyeron las detonaciones al impacto de proyectiles sobre una torre de comunicaciones en Taherui, reportando también daños en Masan, cerca del puerto estratégico de Bandar Abbas.
El Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) confirmó que un proyectil no identificado había impactado en el puente de mando de un petrolero, causando daños materiales sin afectar a la tripulación ni provocar derrames. En respuesta a estos incidentes, el UKMTO elevó el nivel de amenaza en la región a “sustancial”, recomendando a los buques extremar precauciones y reportar cualquier actividad sospechosa.
A pesar de estos acontecimientos, las fuerzas estadounidenses aseguraron que el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz sigue adelante y que sus unidades militares permanecen “vigilantes, letales y preparadas” ante cualquier nueva escalada. Este estrecho, que ha sido testigo de un aumento significativo en la confrontación entre fuerzas iraníes y occidentales, continúa siendo un punto focal de preocupación para la comunidad internacional y los mercados energéticos.
Mientras la situación se desarrolla, el mundo observa con atención el impacto potencial de estos conflictos en la seguridad regional y el flujo energético global.
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