Un deshielo sin precedentes está afectando a los glaciares de Suiza en junio de 2026. La nieve y el hielo acumulados durante el invierno se han desvanecido semanas antes de lo habitual, en medio de una ola de calor que ha llevado las temperaturas en Europa a más de 40 °C. Esta situación, reflejada en datos del programa científico suizo Glacier Monitoring in Switzerland (GLAMOS), ha resultado en la anticipación del “glacier loss day”, el día en que se agota la reserva invernal de nieve y hielo, que este año se ha adelantado casi dos meses respecto al promedio histórico, marcando un hito preocupante para estos ecosistemas alpinos.
Matthias Huss, jefe de la red de monitoreo suiza, ha indicado que, hasta la fecha, solo en 2022 se había alcanzado este umbral crítico tan temprano. La esperanza de que las condiciones mejoren se desvanece, mostrando un adelanto significativo de tres meses en comparación con lo que sería considerado saludable para este tipo de ecosistemas. Este fenómeno se ha evidenciado especialmente en el glaciar del Ródano, donde se ha registrado una pérdida asombrosa de un metro de hielo vertical en apenas diez días, un ritmo sin precedentes.
Durante el invierno de 2025-2026, la acumulación de nieve fue un 25 % inferior respecto a los promedios del período 2010-2020. Este déficit, combinado con temperaturas inusualmente altas en mayo y junio, resultó en que el hielo quedara expuesto antes de lo esperado. El hielo oscuro, en lugar de la blanca capa de nieve, absorbe más radiación solar, acelerando aún más su fusión. La desaparición de esta capa reflectiva no solo un problema estético, sino que intensifica el proceso de pérdida de masa glaciar.
Entre 2000 y 2024, los glaciares suizos han perdido un alarmante 38 % de su volumen. Este retroceso no solo indica la pérdida de un recurso natural emblemático, sino que también plantea graves riesgos para el suministro de agua, la economía local y la biodiversidad. Aunque el retroceso de los glaciares en los Alpes comenzó hace aproximadamente 170 años, las últimas décadas han visto una aceleración sin precedentes, atribuida al calentamiento continuo de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones invernales.
El adelanto del “glacier loss day” pone de manifiesto la crítica desaparición de la protección natural de los glaciares. La situación se agrava con la llegada de polvo del Sahara, que afecta la capacidad reflectiva de la nieve y favorece la absorción del calor. Este extremo calor en Europa ha llevado a que numerosos países rompan récords históricos de temperatura, superando los 10 °C por encima de lo normal y resultando en más de 1.300 muertes vinculadas a la ola de calor desde el 21 de junio, según la Organización Mundial de la Salud.
La situación de los glaciares suizos se ha convertido en un indicador visible del impacto de las olas de calor y de la variabilidad climática en los ecosistemas de Europa. El debilitamiento de los glaciares, junto con sequías y un mayor riesgo de incendios, evidencia la dimensión de la crisis climática que enfrentamos. Si las tendencias de calentamiento continúan, hacia el año 2100 podríamos quedarnos con solo pequeños restos de hielo en los Alpes.
El “glacier loss day” de 2026 es el segundo registro más temprano en los últimos años, y puede anticipar un año tan extremo como 2022, cuando se documentó la mayor pérdida de masa glaciar. La medición seguirá en curso hasta septiembre, momento en el que se ofrecerá un balance definitivo. Esta situación subraya la urgencia de implementar políticas efectivas para mitigar el calentamiento global y proteger estos valiosos ecosistemas.
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