La Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) ha elevado un reclamo formal ante la organización del Mundial tras los disturbios ocurridos la noche previa al crucial partido de dieciseisavos de final contra México. En un clima de desorden y falta de respeto, un grupo considerable de aficionados mexicanos se concentró ruidosamente frente al hotel donde se hospedaba la selección ecuatoriana, ubicado en Santa Fe, Ciudad de México.
Los incidentes, registrados en la noche del lunes, involucraron a cerca de un centenar de hinchas que, armados con bocinas de automóviles, motocicletas aceleradas y potentes equipos de sonido, hicieron todo lo posible por dificultar el descanso del equipo ecuatoriano. Con cánticos como “Cielito Lindo” y gritos de “¡Dale, dale, México!”, así como algunas expresiones que suscitan polémica, la barra buscaba ejercer una presión clara sobre los jugadores antes del crucial encuentro.
A pesar de la presencia de la Guardia Nacional y de vallas metálicas que resguardaban el hotel, el bullicio se prolongó durante varios minutos sin que las autoridades tomaran medidas para dispersar la multitud. Este proceder ha sido contundentemente criticado por la FEF, que en un comunicado destacó que las acciones realizadas distan de los principios de fair play y respeto que deberían prevalecer en una Copa del Mundo.
El organismo ecuatoriano hizo un llamado a las autoridades para que refuercen las medidas de seguridad y garanticen la tranquilidad tanto de los futbolistas como del cuerpo técnico y los aficionados durante el torneo. En su declaración, la FEF subrayó que la convivencia en un evento mundial debe ser una demostración de unidad y respeto entre las naciones, instando a que estos incidentes no empañen la competencia.
Además, la Federación expresó su esperanza de que los hechos antideportivos no afecten la esencia del encuentro y confían en que el partido se lleve a cabo en un ambiente de respeto y sana competencia. “Ecuador siempre responderá en la cancha estas acciones antideportivas”, concluyó el comunicado, reafirmando su compromiso con los valores del deporte.
Estas tensiones previas al partido entre Ecuador y México resaltan la importancia de mantener un ambiente deportivo seguro y respetuoso, especialmente en un evento de la magnitud del Mundial. A medida que el torneo avanza, la atención se centra no solo en el juego, sino también en el comportamiento de los aficionados, elementos que deberían contribuir a celebrar el fútbol como una verdadera fiesta de unión entre naciones.
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