Uno de los ejes centrales del Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido la austeridad, lo cual se ha traducido en tres años de recortes presupuestales, la eliminación de subsecretarías y la renegociación de contratos públicos que la Administración considera abusivos para el erario público. Las consecuencias se vieron, primero, en el crecimiento económico en general, ya que se redujo el gasto público en construcción, actividad que tiene una derrama amplia en muchas otras actividades. Ahora, la austeridad ha impactado los ahorros para el retiro de los mexicanos.
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El 30 de junio, la agencia de riesgo crediticio S&P Global recortó la calificación de dos bonos de deuda emitidos por empresas que proveen servicios a centros penitenciarios del Gobierno Federal porque ven muy posible que incumplan en sus obligaciones de pagar los intereses en los próximos meses. Esto, explicó la agencia, se debe a que el Gobierno Federal no les ha pagado por sus servicios desde enero, lo cual pone en aprietos a las empresas. A principio del año, la Administración de López Obrador, a través del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social (PyRS), anunció que buscaría renegociar los contratos con todos las empresas proveedoras de estos servicios por considerarlos desventajosos para el erario.
El problema es que dos de estos contratos están atados a fideicomisos, lo que implica que cualquier renegociación del contrato de servicio tiene que ser aprobado por los tenedores de la deuda. Mientras PyRS logró un nuevo acuerdo con las demás empresas, estos dos bonos, de los fideicomisos de Sarre y Pápagos y el Fideicomiso CFRS Oaxaca, en los Estados de Sonora y Guanajuato, siguen en el limbo.
¿Y quiénes son los tenedores de estos bonos? Muchos de ellos son Administradoras de Fondos para el Retiro, o Afores, como se les conoce, firmas que invierten el dinero que los mexicanos ahorran para su jubilación y quienes tienen el mandato de invertir en instrumentos de alta calidad, con bajo riesgo y de largo plazo, como se les consideraba a estas dos emisiones de deuda que de repente se han visto en dificultades de pagar los intereses.


