Los precios del petróleo sufrieron una caída superior al 2% este jueves, influenciados por la creciente preocupación por una posible contracción en la demanda, como resultado de las expectativas de inflación y desaceleración económica. Esta baja se produce a pesar de que las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz, un punto clave de tránsito para el petróleo, se han intensificado debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán, lo que limita la oferta en los mercados globales.
El barril de Brent del mar del Norte, correspondiente a entregas en septiembre, cerró en 76,30 dólares, experimentando una caída del 2,20% (1,72 dólares) respecto al día anterior, cuando alcanzó un valor de 78,02 dólares, el más alto desde el 19 de junio. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) para agosto también perdió terreno, cerrando en 72,08 dólares tras una disminución del 1,96% (1,44 dólares), un nivel que no se había visto desde el 22 de junio.
La caída se produjo tras un día en que ambos contratos de petróleo registraron un aumento de más del 5%, en respuesta a una escalada en los ataques entre Estados Unidos y las fuerzas de Irán. En las últimas horas, las fuerzas armadas iraníes atacaron infraestructuras militares estadounidenses en países vecinos del Golfo Pérsico, en represalia por los bombardeos realizados por Washington en ciertas provincias de Irán. La situación se complica aún más por el entierro del ayatolá Alí Khamenei, líder supremo iraní asesinado el 28 de febrero, un evento que atrajo manifestaciones masivas y procesos de duelo en el país.
Con el fin de la tregua por parte del presidente Donald Trump, se llevó a cabo una nueva ronda de ataques contra Irán, aunque existen esperanzas en los mercados de que ambas naciones retomen conversaciones de paz. En un contexto donde el estrecho de Ormuz, que representa aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo, ha visto una disminución significativa en el tráfico de petroleros, solo seis barcos lo atravesaron el jueves, comparados con 21 el día anterior. Este descenso ha sido atribuido por la Armada de la Guardia Revolucionaria de Irán a los ataques y la intervención estadounidense, la cual ha dificultado la reapertura de esta vital vía marítima.
A pesar de recientes estimaciones de Goldman Sachs, que indicaron una recuperación de los flujos de petróleo del golfo Pérsico a niveles del 80% respecto a lo que eran antes de la guerra, informes posteriores sugieren que estos niveles han vuelto a descender al 70% a raíz de los recientes enfrentamientos. Los analistas señalan que los inversionistas han aprendido a convivir con la volatilidad geopolítica. Ipek Ozkardeskaya, analista de Swissquote, afirmó que el impacto de las tensiones ha disminuido, con los mercados adaptándose a las perturbaciones en el estrecho de Ormuz.
Los comentarios de otros analistas, como Fawad Razaqzada, refuerzan esta idea al señalar que los conflictos geopolíticos tienden a resolverse con la misma rapidez con la que surgen. Sin embargo, también advirtieron que la prima de riesgo asociada al crudo ha aumentado, manteniendo a los operadores alerta ante cualquier amenaza al transporte marítimo en la zona, lo cual podría forzar ajustes en las expectativas inflacionarias.
En este contexto de inestabilidad, Vikas Dwivedi, estratega energético global de Macquarie Group, concluyó que estas renovadas tensiones entre Washington y Teherán probablemente serán efímeras, dado que ambos países enfrentan realidades económicas y políticas concretas que limitan sus acciones.
La situación sigue siendo vigilada de cerca por los mercados, mientras esperan ver cómo evolucionarán las relaciones entre Estados Unidos e Irán en el futuro.
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