Los precios del petróleo experimentaron una caída superior al 2% en un contexto de creciente preocupación por la inflación y la posible desaceleración económica, lo que impacta negativamente en la demanda. Esta baja ocurre a pesar de la tensión actual entre Estados Unidos e Irán, que ha limitado la oferta y ha demorado la reapertura total del estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte de petróleo.
Antes del estallido del conflicto, aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo pasaba por esta región. En el mercado, los futuros del petróleo Brent se contabilizaban en 76.30 dólares el barril, tras una caída de 1.72 dólares, equivalente a un 2.2%. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) en Estados Unidos disminuyó en 1.44 dólares, o un 1.96%, estableciéndose en 72.08 dólares. Cabe recordar que ambos índices habían alcanzado sus cifras más altas desde finales de junio en días previos a esta caída.
La situación se vio agravada por los recientes ataques a infraestructuras militares estadounidenses en los países vecinos del Golfo Pérsico, en respuesta a las acciones de Washington contra Irán. Esta escalada de violencia se suma a las tensiones sobre un acuerdo de alto el fuego, que hasta ahora había estado vigente durante tres semanas. La fecha de estos eventos coincide con el entierro del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo iraní asesinado al inicio del conflicto.
Vikas Dwivedi, estratega energético global en Macquarie Group, opinó que se espera que la creciente tensión entre ambos países sea relativamente temporal, dada las limitaciones económicas y políticas que enfrentan. Sin embargo, la Guardia Revolucionaria de Irán ha denunciado que las acciones estadounidenses han dificultado la restauración del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz.
Analistas de Goldman Sachs han informado que los flujos de petróleo desde el Golfo Pérsico habían recuperado alrededor del 80% de los niveles anteriores a la guerra en los primeros diez días tras la apertura parcial del estrecho; no obstante, los recientes ataques a petroleros han llevado esa cifra nuevamente al 70%.
La situación sigue siendo volátil y se observa con atención cómo evoluciona el conflicto y sus implicaciones para el futuro del mercado petrolero global.
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