La situación geopolítica en Medio Oriente ha dado un giro significativo en las últimas horas. El 12 de julio de 2026, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció haber llevado a cabo ataques aéreos dirigidos contra diversas bases militares de Estados Unidos situadas en Jordania, Bahréin y Kuwait. Este movimiento se caracteriza como una represalia a los recientes bombardeos estadounidenses en territorio iraní, lo que intensifica las tensiones en una región ya volátil.
Según declaraciones de la Guardia Revolucionaria, las ofensivas incluyeron ataques a gran escala utilizando misiles y drones. Las instalaciones militares atacadas fueron identificadas como estratégicas, destacando la base aérea Príncipe Hassan en Jordania, la base Sheikh Isa en Bahréin y las bases Ali Al Salem y Ahmed Al Jaber en Kuwait. El cuerpo militar iraní destacó que la eliminatoria contra la base Príncipe Hassan representa la “primera fase” de su respuesta a las agresiones de Estados Unidos.
En sus reportes, la Guardia Revolucionaria afirmó que los ataques resultaron en la destrucción de silos de misiles y depósitos de combustible en la base jordana. Además, según un funcionario militar mencionado por la agencia Nour, la operación fue una respuesta directa a “movimientos enemigos” observados en las 48 horas previas.
Los ataques fueron divididos en varias fases, con la segunda fase enfocándose en Bahréin, donde se reportó la destrucción de centros de mantenimiento de helicópteros y otros equipos militares. Esta serie de ofensivas también se extendió a instalaciones en Kuwait, donde se afirmó que sus fuerzas destruyeron por completo depósitos de combustible y los sistemas de defensa aérea Patriot.
La Guardia Revolucionaria reafirmó que la operación de represalia continúa, declarando que el estrecho de Ormuz es territorio iraní y que no se tolerará ninguna injerencia externa. Este anuncio llega en un momento crítico, ya que el Ministerio del Interior de Bahréin ha emitido alertas de seguridad a la población, instando a mantener la calma en medio de la creciente inquietud por la escalada de conflictos.
Por su parte, el Ejército de Estados Unidos ha informado de su propia serie de ataques a lo largo de la región, alegando que su objetivo es debilitar la capacidad militar de Irán para interrumpir la navegación en el estrecho de Ormuz, un paso crucial para el tráfico marítimo mundial.
La escalada de tensiones entre Irán y Estados Unidos destaca la fragilidad de la estabilidad en la región y plantea serias interrogantes sobre el futuro de la seguridad en Medio Oriente. Mientras ambas naciones continúan intercambiando hostilidades, el impacto de estos eventos podría tener repercusiones más amplias, tanto a nivel geopolítico como económico, en un contexto global ya afectado por conflictos y crisis energéticas.
Actualización: La situación sigue en desarrollo a medida que ambas partes ajustan sus estrategias militares en respuesta a las acciones recientes.
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