Cuando el calendario se vuelve apremiante y la escuadra debe lidiar con numerosas ausencias, la situación se torna crítica, especialmente para un equipo como el Real Madrid. El técnico Álvaro Arbeloa se prepara para enfrentar al Getafe con una línea defensiva que parece un rompecabezas al que le faltan varias piezas. La baja de Éder Militao, que lleva semanas fuera de juego, se hace sentir. A esto se suman las molestias de Huijsen, quien ha estado lidiando con problemas en el gemelo más tiempo del esperado, y la reciente lesión de Asencio, quien sufrió una contractura cervical tras un incidente con Camavinga en un entreno anterior a su duelo contra el Benfica. Tres jugadores imposibilitados, creando un caos en la defensa.
En medio de este escenario desalentador, las alternativas del filial no ofrecen el alivio esperado. Valdepeñas, quien ya debutó en Liga, se encuentra recuperándose de un esguince de rodilla que lo mantendrá alejado de los campos durante aproximadamente cinco semanas. Por su parte, Joan Martínez sufre de una microrrotura del psoas y también estará inactivo por un periodo similar. La cantera, que en teoría debería ser un salvavidas, se ha convertido en una fuente de frustración ante estas adversidades.
Quedando como única opción viable la pareja de centrales Rüdiger y Alaba. Sin embargo, este dúo ha sido poco utilizado conjuntamente, habiendo jugado como pareja titular por última vez el 1 de marzo del año anterior, en un partido ante el Betis. Desde aquella fecha, las lesiones y una gestión deficiente del esfuerzo han evitado que esta asociación se consolide. Con el Manchester City asomándose en el horizonte de la Champions, Arbeloa enfrenta una decisión complicada respecto a su alineación.
La interrogante clave es si exprimir a Rüdiger durante un partido de Liga sería una opción inteligente, considerando que es el central más fiable en este momento. Aunque su capacidad física le permite rendir, no se puede abusar de su carga de trabajo, especialmente con la cita europea tan próxima. En este sentido, una alternativa más sensata pasaría por utilizar a Tchouaméni, quien ha demostrado su adaptabilidad al jugar en posiciones defensivas en situaciones de emergencia, como lo hizo en la final de la Supercopa ante el Barcelona, donde tuvo que ajustarse rápidamente a diferentes roles en el campo.
Si Arbeloa decide adelantarse en la defensa al joven mediocampista, ello abriría un espacio en el centro del campo que podría ser ocupado por Thiago Pitarch, uno de los canteranos que ha destacado en sus escasos minutos con el primer equipo. Con las bajas de Ceballos y Bellingham, Pitarch recibe la inesperada oportunidad de demostrar su valía tras haber comenzado la temporada con el Juvenil A.
A medida que el equipo se prepara para enfrentar al Getafe, recién cedido el liderato de la Liga al Barcelona tras un desliz ante Osasuna, el margen para especulaciones se reduce drásticamente. El conjunto madridista necesita conseguir una victoria para mantener el control sobre su destino en el torneo. Arbeloa, en este contexto de incertidumbre y con decisiones críticas por tomar, debe afrontar el desafío de gestionar minuciosamente el talento disponible, entendiendo que cada elección puede tener consecuencias significativas.
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