El Barómetro Económico, un estudio realizado por el Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas (CGE), revela una profunda inquietud entre los economistas sobre la salud actual de la economía española. Las conclusiones del segundo semestre de 2025 muestran un notable deterioro en la percepción económica, con un 57.8% de los encuestados afirmando que la situación ha empeorado, un aumento respecto al 54.3% del semestre anterior. Solo un 15.3% percibe una mejora, mientras que el índice de Evolución Económica Reciente se mantiene en cifras alarmantes, cayendo de −54.8 a −62.5 puntos.
Mirando hacia el futuro, las expectativas no son más halagüeñas. Un 61% de los economistas anticipa que la situación seguirá deteriorándose en los próximos seis meses, comparado con el 56.4% en la encuesta previa. Este pesimismo se traduce en un índice de Expectativas Económicas de −67.7 puntos, lo que sugiere una probable desaceleración del crecimiento para 2026, según las previsiones de diversas entidades.
En el ámbito del empleo, la situación es igualmente preocupante. Las expectativas de reducción del desempleo han caído al 17.3%, desde un 25.5% anterior, mientras que un 45.2% de los encuestados considera que la estabilidad del mercado laboral ha aumentado. Sin embargo, el índice de percepción del desempleo se mantiene negativo, indicando que, aunque la situación se estabiliza, no hay señales de mejora inminente.
El ahorro de los hogares también está bajo presión. Un 46.4% de los encuestados prevé dificultades para ahorrar en los próximos seis meses, lo que refleja un aumento en el escepticismo acerca de la capacidad financiera de las familias españolas.
Los desafíos que limitan la competitividad del país son claros y preocupantemente persistentes. La presión fiscal y los costes salariales se destacan como las principales barreras, citadas por el 75.3% y 72% de los economistas respectivamente. Además, otros factores como el precio de la energía (58.5%) y el desempleo (47.7%) están siendo cada vez más señalados como obstáculos a la competitividad.
En cuanto a las decisiones políticas actuales, la propuesta gubernamental de aumentar las cuotas del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) ha sido recibida con desdén. Un abrumador 66.7% cree que esta medida tendrá un impacto negativo, un hecho que resuena con las preocupaciones sobre la efectividad de las políticas fiscales en un contexto de creciente incertidumbre.
El análisis también sugiere que el final de los desembolsos de los fondos NextGenerationEU puede tener un efecto adverso en el crecimiento, con un 60.8% de los economistas anticipando repercusiones negativas. Al mismo tiempo, la reciente reducción de los tipos de interés no parece influir significativamente en las decisiones de financiamiento para gasto corriente, según el 42.6% de los encuestados.
Por último, la percepción de la calidad del empleo tras la reforma laboral de 2021 es negativa, con un 59.9% de los economistas coincidiendo en que ha empeorado la situación laboral. Esta desconfianza se extiende al impacto del crecimiento económico en los hogares, donde más del 73% de los encuestados considera que este crecimiento no se ha traducido en mejoras palpables para los ciudadanos.
En resumen, el Barómetro Económico muestra un panorama sombrío y lleno de incertidumbres que demanda reformas estructurales serias y una clara hoja de ruta que permita a la economía española afrontar los desafíos actuales y futuros. La consolidación de la incertidumbre económica como un rasgo estructural resalta la imperiosa necesidad de adaptarse a un contexto cambiante tanto a nivel nacional como internacional.
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