A pesar del creciente interés por los pagos digitales en México, el efectivo y las tarjetas de débito continúan siendo la opción preferida por los consumidores para adquirir bienes de primera necesidad, que incluyen desde alimentos hasta productos de limpieza. Esta tendencia resalta la significativa presencia del efectivo en el país, especialmente en la economía informal y en zonas rurales donde todavía se asocia a compras cruciales para la vida cotidiana.
Óscar Balcázar, CEO de Serta Intelligence Partner, ha enfatizado la relevancia del efectivo en las transacciones diarias. A pesar de los avances hacia un sistema financiero más digital, las transacciones online se enfrentan a diversas barreras. El acceso limitado a la infraestructura financiera y digital en algunas áreas del país ha dificultado la adopción de métodos de pago electrónicos más amplios. Aunque el uso del efectivo es actualmente dominante, se espera que su utilización disminuya gradualmente, impulsada por las iniciativas del gobierno para fomentar los pagos digitales y regular las transacciones en efectivo, lo que a su vez ayudaría a garantizar una mayor recaudación fiscal.
En el contexto de compras de bienes duraderos, las tarjetas de crédito y las departamentales son populares, especialmente incentivadas por opciones de pago como los meses sin intereses. Los datos indican que las categorías más compradas mediante estas tarjetas abarcan tecnología, electrodomésticos, moda y artículos para el hogar.
El auge de las plataformas de comercio electrónico ha propiciado un aumento en las transacciones digitales, con las generaciones más jóvenes adoptando rápidamente estas opciones por su conveniencia y familiaridad con la tecnología. La transición hacia un entorno de pagos digitales se ve respaldada por la aparición de bancos completamente digitales, aumentando la variedad y accesibilidad de los métodos de pago.
Balázar también señala que el crédito no solo incluye el ofrecido por tiendas departamentales, sino también opciones de financiamiento a través de comercios que permiten pagos en pequeños abonos y plataformas digitales con opciones de pago diferido. Este tipo de financiamiento resulta atractivo para los consumidores, quienes pueden realizar compras sin necesidad de tener el efectivo disponible en el momento, facilitando así la gestión de gastos inesperados.
Un estudio reciente destaca que el 81% de los encuestados posee una tarjeta de débito, con un 93% de uso en los últimos 12 meses. Este tipo de tarjeta funciona como una puerta de entrada al sistema bancario, especialmente en áreas urbanas donde muchos trabajadores dependen de este medio para recibir su salario. Por otro lado, el 58% cuenta con una tarjeta de crédito, que también se utiliza en un 94% de los casos. En contraste, el uso de tarjetas departamentales y de lealtad es considerablemente menor, con un 86% de uso reciente y solo un 36% de los consumidores minoristas poseyéndolas.
Este panorama muestra una clara preferencia por los métodos de pago tradicionales en el presente, aunque los cambios en la infraestructura financiera y digital podrían transformar la manera de realizar transacciones en el futuro cercano. Así, el camino hacia la digitalización financiera en México está marcado por la adaptabilidad y la resistencia de los consumidores, siendo esencial que las políticas gubernamentales continúen avanzando para facilitar esta transición.
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