México enfrenta un desafío crucial en su búsqueda por un equilibrio fiscal que no solo promueva un uso eficiente de los recursos públicos, sino que también garantice una economía sostenible y próspera. Emilio Romano Mussali, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), ha enfatizado la necesidad de reorientar el gasto público hacia actividades que realmente generen beneficios económicos. Durante su participación en el sexto Foro Financiero de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), Romano abordó un tema de creciente relevancia: la importancia de la eficiencia en las transferencias gubernamentales a empresas.
El problema radica en que muchas de estas transferencias no están resultando rentables, lo que pone en la mira la viabilidad de inversiones significativas como las que se realizan en Petróleos Mexicanos (Pemex). La ineficiencia en el uso de recursos no solo puede impactar de manera negativa los resultados económicos, sino que también podría llevar a un deterioro en la confianza del inversor, especialmente con un nivel de recaudación que representa solo el 17% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Romano advierte que, para evitar riesgos significativos en las finanzas públicas, como la posible pérdida del grado de inversión, es necesario incrementar esa recaudación entre dos y tres puntos porcentuales.
La situación se agrava si consideramos que el año 2026 ha sido un período de transición marcado por una desaceleración económica, un aumento de la inflación y una menor dinámica del consumo. La expectativa de crecimiento del PIB de México para finales de 2026 se encuentra entre un modesto 1.1% y 1.6%. Romano señala que este bajo rendimiento se debe a ineficiencias que limitan el valor agregado de la economía, que se ven exacerbadas por factores como la violencia, la inseguridad, y la falta de certeza jurídica.
Además de mejorar las transferencias a empresas, Romano enfatiza la importancia de ampliar la base tributaria. Esto se puede lograr mediante la formalización de la economía informal y la creación de un sistema fiscal más equitativo. La ABM está trabajando en conjunto con el gobierno para hacer este objetivo una realidad, promoviendo menos excepciones en la política impositiva y mejorando la calidad de la recaudación.
Con una administración que, bajo la dirección de la presidenta Claudia Sheinbaum, ha mostrado apertura al diálogo, todavía quedan aspectos críticos sin resolver, como las reglas de inversión en el sector energético. La capacidad de México para avanzar en estos temas es vital no solo para el crecimiento económico sostenible, sino también para mantener la confianza de inversionistas y garantizar un futuro financiero seguro para el país.
En este complejo panorama, el llamado a la acción es ineludible: es crucial que se implementen medidas efectivas para garantizar un gasto eficiente y una recaudación equitativa que beneficie a todos los mexicanos. Si se actúa con determinación ahora, México podrá superar estos desafíos y crear un futuro más próspero para su población.
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