En medio del aumento de precios del petróleo, consecuencia del conflicto en Medio Oriente, ha pasado desapercibido un peligro latente: el riesgo inflacionario global. Este fenómeno, más sutil pero igualmente alarmante, acompaña el encarecimiento del crudo y amenaza con provocar un efecto inflacionario rezagado.
Uno de los factores clave detrás de esta amenaza es el incremento en los precios de los alimentos, impulsado a su vez por el alza en los costos de los fertilizantes. Este escenario es especialmente preocupante para México, que se encuentra entre los países más vulnerables a estos cambios. Si el conflicto en Medio Oriente se prolonga y se materializa el fenómeno de El Niño durante la segunda mitad del año, se estima que la inflación en el país podría elevarse entre 1 y 1.5 puntos porcentuales.
A pesar de las medidas implementadas por el gobierno mexicano para mitigar estos impactos —como el acuerdo de precios máximos para gasolina de bajo octanaje y subsidios al diésel—, la situación es crítica. México depende de la importación de aproximadamente el 30% de sus fertilizantes, con un alto grado de dependencia en urea y amoniaco provenientes del Golfo Pérsico.
El ciclo agrícola de primavera, que inicia entre abril y mayo, enfrenta precios más altos en insumos, lo que podría resultar en una sub-fertilización y, en consecuencia, menores rendimientos para el segundo semestre, elevando así los precios de los alimentos. Las proyecciones sobre El Niño señalan un 25% de probabilidad de que se opere un fenómeno más intenso de lo anticipado, lo que podría acentuar las sequías en el norte de México y afectar cultivos esenciales como jitomate, frijol y maíz.
Desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, los precios de los fertilizantes han experimentado un asombroso aumento del 85%. Este incremento se ha traducido en un incremento significativo en los costos de producción agrícola, afectando de forma directa la logística global. La crisis afecta a todo el sector alimentario: el Índice de Precios de Alimentos de la FAO registró un aumento del 2.4% mensual en marzo, continuando una tendencia al alza que refleja los nuevos fundamentos del mercado.
La dependencia de México en importaciones de fertilizantes, concentradas en un reducido grupo de países como Rusia y Marruecos, magnifica este riesgo. Este país depende84% de importaciones, y con los costos de fertilización en ascenso, se anticipan incrementos en los precios de transporte y, por ende, de alimentos.
La interacción de estos factores sugiere un panorama inflacionario que podría extenderse no solo a México, sino al mundo entero, en un efecto dominó difícil de detener. Con el pulso de la economía mundial en juego, es imperativo prestar atención a estos signos de alerta y actuar en consecuencia.
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